EL TESTIMONIO DE UN MÉDICO Y SU FAMILIA QUE SE CURARON

“La fuerza que nos dieron los rezos de diferentes credos fue enorme"

Experiencia. El doctor Pablo Pratesi estuvo 12 días en terapia.
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En medio de tantas historias conmovedoras sobre enfermos de Covid-19 que tuvieron que ser internados, y de familiares muertos sin poder ser acompañados, están también las de médicos, enfermeras, personal auxiliar de hospitales, que pasaron por ello. El doctor Pablo Pratesi, jefe de Terapia Intensiva del Hospital Austral, de PiIar, es uno de los que vivió en carne propia esa experiencia : el año pasado, tanto él como sus padres, su esposa y sus cuatro hijos se contagiaron.

Su madre murió. Él estuvo 12 días en terapia, su hijo Francisco, de 22 años, tuvo que ser intubado. Su hija y su mujer internadas en clínica médica, mientras que sus otros dos hijos permanecían aislados en casa con síntomas leves.

Esa experiencia lo marcó profundamente. Reconoce que la fe es fundamental para sobrellevar momentos tan críticos. “En mi caso personal y el de mi familia nos ayudó mucho no solo porque nos unió en nuestras oraciones, una práctica que yo quizá no tenía tan en uso y a la que volví, sino la charla con la capellanía del hospital que también me sostuvo en ese momento tan duro”.

“Si bien soy católico –explicacreo que todos los aspectos de la espiritualidad, todas las formas de creencia, ayudan en momentos críticos más allá de las diferentes religiones”. Y agrega: “Incluso la capacidad de empatía y de solidaridad es una forma de espiritualidad que permiten una mayor tolerancia y aceptación frente a la adversidad”.

“Yo rezaba todos los días –dicey mucha gente lo hacía por nosotros. Esa fuerza que nos dieron los rezos de diferentes credos destinados a nuestra curación es enorme, gratificante, y a uno lo obliga a devolverla. Te aseguro –se sincera- que después de haber pasado lo que pasamos, también rezamos por muchísimos pacientes que están pasando lo mismo y le pedimos a la gente que haga lo mismo, porque sabemos la fuerza que eso tiene, independientemente del credo de cada uno”.

El doctor considera que frente a la curación de un paciente la ciencia no tiene la última palabra porque tener una vivencia religiosa o espiritual ayuda. “Llegamos a un punto que nos damos cuenta que lo humano es limitado y que el que maneja los hilos es otro. Esto ya no lo digo como paciente o familiar de paciente – afirma-, sino como médico que hace 30 años trabaja en terapia intensiva. Percibimos que, cuando pensamos que todo está perdido, aparece ese haz de luz que hace que la historia sea diferente y, de estas historias, después de tantos años, tengo muchas”.

“En lo personal, y sé que mucha gente de mi equipo también lo vive así –continúa-, cuando estamos con pacientes muy graves se los encomendamos a Dios, a la Virgen. Además, un servicio de capellanía fuerte ayuda muchísimo a que salgan adelante y a nosotros nos permite sobrellevar los momentos duros de quienes están más graves, e incluso de aquellos que se mueren”.