Después del apagón en Venezuela

La Iglesia alza su voz para exigirle soluciones urgentes a Maduro

Un obispo dijo que "las carencias se han vuelto más extremas" tras el colapso eléctrico, mientras que otros atribuyeron el episodio a "la incapacidad del régimen" para afrontar la crisis. Advirtieron que el pueblo se cansó de las "mentiras" del gobierno.
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Mientras que los voceros oficiales del gobierno de Nicolás Maduro, culpan a los Estados Unidos y a colaboradores nacionales de perpetrar un sabotaje, que hasta el momento no se presentaron pruebas concluyentes, varios obispos venezolanos se pronunciaron, en sendos comunicados, en torno a las situaciones irregulares suscitadas a causa del apagón generalizado que afecto al país bolivariano durante más de 100 horas.

“El país se ha quedado a oscuras. Durante más de 5 días, hospitales y clínicas, servicios públicos, comunicaciones, actividades bancarias, se vieron paralizadas como nunca antes se vio en la historia del país”, denunció el arzobispo de Ciudad Bolívar, al sur de Venezuela, monseñor Ulises Gutiérrez, quien alzó su voz, junto con otros prelados, denunciando la ineficiencia e inoperancia del régimen de Nicolás Maduro en responder a esta crisis generada precisamente por la falta de mantenimiento e inversión al sistema eléctrico del país.

Monseñor Gutiérrez, explicó que en su región se encuentra precisamente la represa del Guri desde donde se originó la falla: “Venezuela –dijo el prelado- depende del correcto funcionamiento de sus centrales hidroeléctricas y sus redes de distribución. Desde hace más de 12 años y muy especialmente en los últimos días, hemos sido testigos de la incapacidad del régimen a la hora de afrontar crisis eléctricas que son producto de su propia falta de gerencia y desidia”.

“El Estado Bolívar posee el más grande recurso hidroeléctrico del país, que provee cerca del 80% de la energía al territorio nacional”, por lo cual denuncia que la industria eléctrica está “abandonada, deteriorada y convertida, como todas las empresas del Estado, en un brazo político del partido del régimen” generando con ello este colapso que aún los venezolanos siguen sufriendo las consecuencias, añadió el arzobispo venezolano.

Sumó su voz al reclamo monseñor José Manuel Romero Barrios, obispo de El Tigre, en el estado Anzoátegui al oriente de Venezuela, quien advirtió que “en los últimos 4 días estas carencias se han vuelto más extremas”.

Monseñor Romero denunció que en algunos sectores de su diócesis el apagón se prolongó a más de 80 horas además “registrándose que el 80% de la población de la ciudad de El Tigre carece del preciado líquido por imposibilidad de bombeo de agua generado por la falta de electricidad, sumado a un problema ya existente antes de esta emergencia nacional, de ineficiencia en la gestión del servicio de agua en la ciudad”.

Otro prelado que hizo escuchar su vos fue monseñor Mario del Valle Moronta, obispo de San Cristóbal y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, desde el occidente del país, quien subrayó que la gente está cansada de tanta mentiras: “las explicaciones de los voceros gubernamentales no han convencido para nada a la mayoría de los venezolanos, pues pretenden distraer la atención con el habitual argumento de una tal guerra electromagnética y cibernética”.

“La falta de energía ha provocado desasosiego, cierre de escuelas y fuentes de trabajo además de desestabilizar la sana convivencia ciudadana”, indicó.

“El régimen de Maduro en vez de atender los justos reclamos del pueblo, sigue a espaldas de la realidad, por lo cual ya es hora de que cambie la situación”, señaló monseñor Moronta.

También el obispo de San Carlos, monseñor Polito Rodríguez Méndez, señaló que el fallo energético provocó que “en los centros hospitalarios y de salud se puso en riesgo la vida de los pacientes que estaban en los quirófanos y en unidades de cuidados intensivos, de los niños que permanecían en incubadoras y de los enfermos cuya vida dependía del funcionamiento de aparatos eléctricos”.

Por otra parte destacó que pese a esta grave situación, “quedó demostrado que la solidaridad es un valor cultural de los venezolanos que se activó en estos momentos”, expresó.

También desde el extremo oriental de Venezuela, el vicario apostólico de Tucupita, monseñor Ernesto José Romero Rivas, manifestó su preocupación frente a este hecho que causó “sobresalto, sufrimiento, angustia e inseguridad al pueblo a quien servimos desde el Evangelio”.

El vicario también apunta que más allá del juego político que busca el desgaste de los ciudadanos en todos los sentidos indicó que hay un colapso total de todo lo que permite vivir con calidad: los servicios públicos no funcionan, las instituciones están secuestradas, la corrupción reina descaradamente, no hay control social de los planes administrativos”.

En este contexto monseñor Romero enfatizó que “la Iglesia seguirá sirviendo al pueblo de Dios”.





No hay luz, no hay agua, no hay nada
En medio del apagón masivo que afectó a Venezuela, fuerzas policiales evitaron que monseñor Tulio Ramírez, obispo auxiliar de Caracas, ingresara junto a un grupo de médicos al Hospital de Niños J.M. de los Ríos.

Los profesionales y el prelado intentaron ingresar al centro médico para conocer el estado de salud de los menores, tras concluir la “Misa de las batas blancas” en la Iglesia de la Candelaria, por el Día del Médico.

Sin embargo, agentes de las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (FAES) impidieron su acceso.

El régimen de Nicolás Maduro ha admitido la muerte de dos personas, que se encontraban hospitalizadas durante el corte eléctrico. Sin embargo, la oposición denunció que se han registrado más de 20 fallecidos.

En declaraciones al canal televisivo VPItv, familiares de los niños que se encontraban encerrados al interior del hospital señalaron que “todo está oscuro; no hay luz desde la tarde del jueves. Han traído tres plantas y ninguna ha funcionado. Los pacientes no se han podido dializar por la falta de luz. No hay agua. No hay nada”. +