299 votos a favor, 226 en contra y 37 abstenciones. El miércoles 25 de febrero, los parlamentarios franceses aprobaron en segunda lectura el proyecto de ley que establece el derecho a la muerte asistida. En un comunicado emitido por la Conferencia Episcopal Francesa el viernes 27 de febrero, el episcopado francés destacó "el estrecho margen de votos que permitió la aprobación del proyecto de ley", pero también "el constante aumento del número de votos en contra". Durante la primera lectura del 27 de mayo en la Asamblea Nacional, el proyecto de ley sobre la muerte asistida fue aprobado con 305 votos a favor, 199 en contra y 57 abstenciones. El creciente número de opositores a esta ley impulsa a los cristianos a involucrarse más en la promoción de los cuidados paliativos e impide que la muerte asistida se integre en la legislación francesa, declaró a Radio Vaticano Monseñor Matthieu Rougé, portavoz de los obispos franceses para el final de la vida.
"Esta asistencia activa a la muerte es una injusticia y una afrenta a la vida en sociedad", lamentó Monseñor Matthieu Rougé.
"Una cuestión tan fundamental, que involucra el concepto mismo de dignidad humana y el papel de la medicina, no puede ser decidida por una mayoría tan frágil sin dejar un profundo malestar democrático", lamentaron los obispos franceses. Sin embargo, celebraron la aprobación unánime (491 votos a favor, 0 en contra y 69 abstenciones) del otro proyecto de ley sobre cuidados paliativos en la vida, que refuerza la legislación sobre cuidados paliativos. Ambos textos se someterán a una segunda lectura en el Senado, prevista del 1 al 3 de abril.
Ambigüedades jurídicas y ausencia de una cláusula de establecimiento
La Iglesia en Francia se hizo eco de la preocupación por los riesgos de ambigüedades jurídicas planteadas durante los debates en la Asamblea Nacional, como “las presiones sociales o familiares que podrían recaer sobre las personas vulnerables” o “la transformación radical de la misión del médico, llamado ahora no solo a tratar y aliviar el sufrimiento, sino también a causar la muerte”. La Conferencia Episcopal Francesa (CEF) también lamenta la ausencia en el texto de una “cláusula institucional destinada a respetar las normas éticas específicas de ciertas instituciones”, así como la continua criminalización de la obstrucción, que “vulnera gravemente la libertad de conciencia” y “representa un riesgo real para los esfuerzos de prevención del suicidio”.
En un tema de tal gravedad, la decisión de seguir adelante sin un amplio consenso resulta profundamente preocupante. Legalizar la muerte asistida no es simplemente un ajuste técnico de la ley; es, en realidad, un cambio antropológico que altera profundamente los cimientos de la sociedad.
La Conferencia Episcopal de Francia concluye su declaración afirmando que cuenta con la continuación del proceso parlamentario para reafirmar que una sociedad verdaderamente fraternal se reconoce por la forma en que cuida a sus miembros más vulnerables, no por la facilidad con la que acepta causarles la muerte.
Fuente: VN