OPINION - AUTOR: DANIEL GOLDMAN

La memoria de aquel cardenal

Por: Daniel Goldman

Bergoglio sabía mostrar un mural que evoca el Holocausto que padeció el pueblo hebreo.
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Impacta, por su solemnidad, la Capilla Santa Teresa de la catedral metropolitana. Y es al costado de la misma, que se redobla la atención, ya que allí se encuentra un mural conmemorativo a las víctimas del Holocausto-Shoa. Fue el actual Papa Francisco quien me lo mostró detenidamente, al finalizar un acto litúrgico en el cual se evocaba la memoria de las víctimas judías de la Segunda Guerra Mundial. Y no por casualidad, este momento del año me permite recuperar el recuerdo de ese instante. El lunes pasado rememoramos el Iom Hashoá-el Día del Holocausto, la fecha en la que el pueblo judío eterniza la solemne honra ante la mayor devastación de su historia. En dicho período fueron aniquilados seis millones de miembros de la grey hebrea, al igual que toda una cultura viva, rica y profunda. A menos de siete décadas de lo ocurrido, cabe destacar los focos de resistencia juvenil judía, que lucharon con arrojo y heroísmo contra el ejército nazi en las condiciones más desfavorables. Hambrientos y desprovistos de armas y defensas, no se quedaron quietos. La gesta de rebelión del Gueto de Varsovia es la más conocida y emblemática. Líderes estudiantiles, artistas, y alumnos de escuelas rabínicas, entre otros, componían esta improvisada milicia. Su comandante, Mordejai Anilevich, secundado por Marek Edelman, quienes apenas rozaban los 20 años de edad establecieron una contienda encarnizada.
“La autodefensa fue un hecho. Esa es la victoria”, dijo Mordejai en una carta a Marek. Anilevich falleció en la contienda y Edelman sobrevivió. Pasada la guerra, retomó sus estudios de medicina y dedicó el resto de sus días a la noble cura de una humanidad enferma de locura. Hace pocos meses visité, en Varsovia, la tumba de Edelman, de quien se cumplen tres años de su fallecimiento. Solo quise en silencio con amor y gratitud, homenajearlo.