POLÉMICA POR LA NUEVA PRODUCCIÓN DE NETFLIX

“La miniserie no afecta la imagen de la comunidad evangélica"

El pastor Osvaldo Carnival da su punto de vista sobre “El Reino” y diferencia la ficción de la realidad que se vive.
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La miniserie argentina de ficción “El Reino”, que se emite desde el mes pasado por Netflix y que gira en torno a las ambiciones de poder y dinero de un pastor en medio de conspiraciones y muertes, suscitó inicialmente una dura crítica de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), que la consideró un ataque al mundo evangélico. Aunque no pidió su levantamiento, su posición generó una fuerte polémica. Transcurridos unos días y desde una perspectiva más serena, el pastor Osvaldo Carnival –fundador de Catedral de la Fe, una de las congregaciones más numerosas del país, y vicepresidente de ACIERA- expuso su visión en diálogo con Valores Religiosos.

-¿Qué impresión le causó la miniserie “El Reino”?

-Es la primera ficción en pandemia y me pone contento que haya generado muchas fuentes de trabajo. Es una ficción al estilo “La Casa de Papel” o “Breaking Bad”. No es un documental, no explica algo que pasó. Lo que allí sucede no es real. Nada tieneque ver con lo que sucede en una iglesia evangélica o con el trabajo que realizan miles de pastores y pastoras en toda Argentina. Cuentan historias que no son verdad, hay personajes creados por la imaginación de un director y de una guionista. Cuenta sobre una trama de poder que nada tiene que ver con lo que sucede en la sencillez de nuestras congregaciones.

-¿Por qué tuvo a su juicio tanta audiencia?

-Creo que al ser una súper producción de Netflix generó mucha expectativa y ha tenido mucha publicidad en distintos medios. Además cuenta con un elenco de actores de primer
nivel, de los cuales se esperaban grandes interpretaciones.

-¿Cree que afecta la imagen de lacomunidad evangélica en el país?

-No, la gente nos conoce, sabe quesomos una mano amiga en mometos de dificultad. En la Argentina existen millones de evangélicos que ayudamos a todos los que están sufriendo y pasándola mal. Acompañamos a las viudas, a los huérfanos y a los inmigrantes. Nuestro rol es servir al prójimo con un plato de comida caliente en invierno; estando junto a quien se encuentra en soledad o depresión; cuidando a los enfermos y a quienes sufren de adicciones, y sosteniendo a sus familiares en ese tiempo de prueba; dando misericordia y piedad a quienes están privados de la libertad o pidiendo justicia por quienes han sufrido acoso o violencia.

-¿Qué piensa de los pastores que se lanzan a la política?

-Sobre todo incentivamos a los creyentes que tienen una vocación a que se involucren y lo hagan con los valores importantes de la integridad y la honestidad. Si fuera un pastor, es lícito que se involucre, pero esperamos que solicite licencia de su tarea pastoral mientras dure el período en que va a dedicarse a la política.

-El universo evangélico es muy diverso…

-Sí, la Iglesia evangélica es diversa y, sumaría, plural. ACIERA (N. de la R.: la mayor federación) cuenta con más de 15.000 iglesias asociadas en el país. Las miradas son distintas sobre los temas. En Argentina el 80% de las iglesias no tienen más de 200 miembros, son pequeñas comunidades de fe. Nuestras congregaciones crecen porque son horizontales y una respuesta a la misma comunidad donde se encuentran asentadas.

-¿Cree que las iglesias evangélicas deberían difundir más su obra?

-La Iglesia evangélica trabaja debajo de los radares de los grandes medios de comunicación. Nuestras obras son conocidas de boca en boca, como en el cristianismo de los primeros tiempos. Creo, sí, que a partir del crecimiento de los evangélicos en el país estas obras se notan a diario y tienen mayor impacto. Cada día se abren más colegios evangélicos y la obra solidaria va creciendo.

-¿Por qué los evangélicos asisten más al culto, son más observantes de los preceptos y tienen más conciencia del sostenimiento de sus ritos religiosos?

-Es que nuestra fe es práctica y vivida. Es la experiencia con un Dios que se puede experimentar. Una fe que se vive todos los días y se hace práctica en todo momento; simple, pero profunda. Cada nuevo cristiano evangélico no puede callar la obra de amor que Dios hace en su vida. Naturalmente comparte con los que lo rodean cómo su vida se transforma.