ISLAMICOS

La mujer en el Islam

Hasta la llegada del Islam, ella tenía muchos menos derechos que el hombre en casi todo el mundo conocido. Por caso, no elegía marido ni podía heredar.
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El Corán habla varias veces de las “devotas y creyentes mujeres (musulmanas) “mu’minat”, “muslimat”, mencionadas junto a los devotos y creyentes hombres en la misma aspiración, y con las mismas obligaciones religiosas: “Dios ha preparado  perdón y magnífica recompensa para los musulmanes y las  usulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes
y las humildes, los que y las que dan caridad, los que y las que ayunan, los castos y las castas, los que y las que recuerdan mucho a Dios” (33:35).
Hasta la llegada del Islam la mujer tenía muchos menos derechos que el hombre en prácticamente todo el mundo. No tenía derecho a elegir su marido, no heredaba, no tenía derecho a disfrutar del acto sexual con él. Por eso decimos que el que reconoció los derechos de la mujer fue el Islam. A principios del siglo VII d.C., cuando se revela el Corán, se le reconoce a la mujer el derecho a la herencia que no existía en ninguna parte. 
El Capítulo “Las habitaciones privadas”, dice: “¡Hombres! Os hemos creado de un varón y de una mujer y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros”(49:13). Este versículo coránico demuestra la fraternidad de todos los hombres y mujeres y al igual que el Altísimo condena la discriminación, la superioridad de razas, naciones o pueblos. 
Desde que se establece el Islamen la Península Arábiga se pone en pie de igualdad al hombre y a la mujer. Para la época fue revolucionario, sobre todo teniendo en cuenta que en Europa se realizaban concilios para preguntarse si la mujer tenía o no alma y estaba en boga la teoría de que la mujer
era una creación del demonio. La mujer siempre participó en la sociedad musulmana principalmente en la formación moral y educativa. Ya en el siglo XI, Ibn Hazm (994-1064), famoso teólogo y genealogista de la Córdoba califal, autor del “Collar de la paloma”, admite humildemente lo mucho que aprendió de las mujeres: “Yo mismo observé a las mujeres y llegué a conocer sus secretos hasta un punto casi incomparable, porque fui criado y crecí entre ellas, sin conocer otra sociedad. Fueron las mujeres las que me enseñaron el Corán, me recitaron mucha poesía, me enseñaron caligrafía”.
Más tarde, en el siglo XII, el médico- filósofo y jurista Averroes (1126-1198) testimonió la importancia de las mujeres y sus capacidades para alcanzar los más altos puestos: “Si la naturaleza del varón y de la mujer es la misma y toda constitución que es de un mismo tipo debe dirigirse a una concreta actividad social, resulta evidente que en dicha sociedad la mujer debe realizar las mismas labores que el varón. Del mismo modo, cuando algunas mujeres han sido muy bien educadas, no ha resultado imposible que lleguen a ser filósofos y gobernantes” (Averroes, Exposición de la “República” de Platón, Editorial Tecnos, Madrid, 1998, pp. 57-58). Es muy significativo que el Taj Mahal de Agra, el edificio más extraordinario de la civilización  indomusulmana y el más hermoso del planeta (construido por Shah Yahan para su esposa Mumtaz Mahal), esté dedicado a una mujer, lo que habla muy bien de la posición digna y privilegiada que las damas han tenido en el Islam. Y el Profeta Muhammad (PyB) es muy elocuente sobre cómo hay
que comportarse con las damas: “El mejor entre vosotros es aquel que es el mejor para su mujer”. Texto: Centro Islámico de la República Argentina (CIRA) El Corán enseñó a respetarla, mientras Europa discutía si tenía o no alma, o era una creación del demonio.