JUDIOS

La primera mujer rabina

Por: Norma Kraselnik

Pionera en la historia, la rabina Regina Jonas fue consuelo para muchos en los campos de concentración.
Comparte

En la saga judía, encontramos muchas mujeres que han sobresalido y dejado su impronta desde una perspectiva femenina en diversos aspectos de la vida. Algunas quedaron inmortalizadas en la Biblia y en el Talmud. A otras, las vimos actuar en los períodos históricos posteriores.

Una de ellas, Regina Jonas, creció y se educó en Berlín, a comienzos del siglo XX, cuando aires liberales se inmiscuían en las estrictas costumbres judías ortodoxas. Años más tarde se convertiría en la primera mujer ordenada rabina.

Regina Jonas nació el 3 de agosto de 1902. Frecuentaba junto a su familia la sinagoga de la calle Rykestrasse, en donde se habían introducido cambios en los rituales religiosos, lo que la atrajo especialmente: el coro mixto, música instrumental que acompañaba las plegarias, ceremonia de Bat Mitzvá para las mujeres, etc. El rabino de la sinagoga, Dr. Max Weyl, fue su primer tutor y supo ver en ella talentos y aspiraciones a medida que estudiaba y se formaba como maestra. Luego, fue el rabino Leo Baeck quien la tuvo de alumna dilecta. En 1930 obtuvo su diploma de profesora de Religión, lo que la habilitaba a enseñar estudios judaicos y lengua hebrea. Regina se destacó como docente y teóloga, pero su mayor deseo era convertirse en rabina. Escribió una tesis basada en los argumentos de las fuentes judías por las cuales se podría ordenar a una mujer como rabina y en 1935, luego de batallar con las autoridades académicas, lo logró. Trabajó en instituciones sociales judías, como hogares de ancianos y hospitales, pero era rechazada a la hora de conseguir un púlpito.

Cuando los nazis llegaron al poder y se implementaron las leyes raciales, muchos de los rabinos consiguieron huir, y así se abrió la oportunidad para que Regina liderara comunidades religiosas como tanto anhelaba.

Pero el sueño duró poco. En 1942 fue arrestada por la Gestapo y deportada al campo de concentración en Terezin, donde siguió ejerciendo su vocación. Acompañó espiritualmente a los prisioneros, enseñó, predicó y dio vida a un círculo de lectura, del que participaban más de 500 personas. Muchas veces colaboró con el afamado psicólogo Viktor Frankl, que también se encontraba allí. En 1944 fue trasladada a Auschwitz, donde fue asesinada.

Su historia quedó silenciada por más de 60 años. Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, entre los archivos y documentos que quedaron accesibles a los investigadores, una vez reunificada Alemania, se descubrieron escritos que Regina había ocultado antes de la guerra junto a su diploma de ordenación rabínica y dos fotos. Gran parte de este descubrimiento se lo debemos a la Dra. Katharina Von Kellenbach, teóloga protestante, profesora de Estudios Religiosos de la Universidad St. Mary en Maryland y experta en estudios sobre Holocausto, teología feminista y diálogo interreligioso. Vaya nuestro reconocimiento entonces para Regina Jones, pionera, mujer valiente, luchadora, desafiante y persistente en la defensa de derechos de las mujeres, y para la mujer sorora, para Katharina Von Kellenbach quien recuperó su historia y la trajo a la luz.