Miércoles 22.05.2019

MUSULMANES

La Regla de Oro, base para la convivencia y la aceptación

Por: Ricardo Elía

Presente en las tres religiones monoteístas, se centra en tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros.
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El discurso del Papa Francisco ante el Congreso de los Estados Unidos de América, el 24 de septiembre de 2015, es la fórmula que adherimos con el corazón para reafirmar la paz, la igualdad y el amor en el mundo y erradicar todo tipo de odio, belicismo y perversión: «Recordemos la Regla de Oro: “Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes” (Mateo 7,12). Esta regla nos da un parámetro de acción bien preciso: tratemos a los demás con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados. El parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros. La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo. Ser un agente de diálogo y de paz significa estar verdaderamente determinado a atenuar y, en último término, a acabar con los muchos conflictos armados que afligen nuestro mundo. Y sobre esto hemos de ponernos un interrogante: ¿por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta que todos conocemos es simplemente por dinero, un dinero impregnado de sangre y, muchas veces, de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas. Una Nación es considerada grande cuando de fiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln; cuando genera una cultura que permita a sus hombres “soñar” con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King; cuando lucha por la justicia y la causa de los oprimidos, como hizo Dorothy Day en su incesante trabajo; siendo fruto de una fe que se hace diálogo y siembra paz, al estilo contemplativo de [Thomas] Merton.»

Judaísmo

Por parte del judaísmotenemos la figura edificante del rabí Hillel (Babilonia 70 a. C-Jerusalén 10 d. C.). Conocido como “Hillel el Sabio”, fue una de los máximos exponente judíos de todos los tiempos, fundador de la escuela de los Tanaím, sabios de la Mishná (cuerpo exegético de la tradición oral judía), también conocida como Bet Hillel (Casa de Hillel). Su oponente, el rabí Shamai (70 a. C.-30 d. C.) que desarrolló un pensamiento rigorista, contrastó con la piedad y la comprensión del mensaje de Hillel. La historia narra que un hombre fue a ver a Shamai y le dijo: “Si puedes enseñarme toda la Torá mientras me hallo parado en un solo pie, podrás convertirme en judío”. Shamai lo echó con una herramienta de construcción que tenía en la mano. Entonces el hombre fue a ver a Hillel y este le dijo: “Lo que te sea odioso, no hagas a tu vecino; esta es toda la Torá, el resto es comentario; ve, estudia”. El “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19,18), es el gran principio de la Torá (la Ley judía contenida en el Pentateuco).

Islam

En el Islam, un hadíz (dicho) del Profeta Muhammad narrado por Anas Ibn Malik (ca. 612 – ca. 709/712), uno de los sahâba (compañeros del Profeta) más longevo, asegura que: “Ninguno de vosotros cree [verdaderamente] hasta que quiera para su hermano lo que quiere para sí mismo”. El Generoso Corán sustenta también la defensa de la vida como la máxima prioridad: “Quien matara a una persona fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad, y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de de toda la Humanidad” (5:32).

Finalmente, vale citar la ilustración del pintor estadounidense Norman Rockwell (1894-1978), La Regla de Oro (1961) que lleva la frase “Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti” (Lucas 6:31). El original se encuentra en el edificio de las Naciones Unidas.

Lección actual

Después de leer estos postulados universales de la Regla de Oro, ¿puede haber alguien que tenga argumentos para justificar un acto de violencia, de agresión, de matar un ser humano, o de querer alegar una invasión con el pretexto de “la guerra justa o preventiva”?