ACTO CON MOTIVO DEL DÍA DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS

La urgencia de volver a leer la Bilbia

Por: Sergio Rubin

Los principales cultos cristianos comprometieron a promover en le país la lectura de la Palabra de Dios ante una realidad sombría.
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Leer la Biblia era, en 2008, la segunda práctica religiosa de los argentinos, según la encuesta de creencias hecha ese año por el CONICET y cuatro universidades nacionales. El 42,8 % respondió que lo había hecho en los últimos doce meses, detrás de “rezar en casa”, que fue declarado por el 78,3 %. Es difícil evaluar este dato cuantitativamente. A primera vista, parece poco que menos de la mitad de los cristianos la haya leído durante ese año. Más difícil todavía, por no decir imposible, es analizarlo cualitativamente: en qué medida impactó en la conducta de los lectores. Algo es seguro: en un país donde –según la misma encuesta– los cristianos (católicos, ortodoxos, evangélicos) suman el 85 % de la población, los valores evangélicos no llegaron a ser –ni de cerca– lo suficientemente asumidos en la vida pública, a juzgar por la situación del país, visto en perspectiva histórica. Sólo dos datos actuales alcanzan para atestiguarlo: los más de 13 millones de pobres y los numerosos casos de corrupción.

Conscientes de este déficit, la Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas de la República Argentina (que también integra la Iglesia Católica); la Sociedad Bíblica Argentina (SBA), de cuño evangélico; las tres grandes federaciones evangélicas del país (ACIERA, FAIE y FECEP); la Asociación Bautista Argentina y la Asociación Argentina de Adventistas del Séptimo Día suscribieron una declaración con motivo del Bicentenario de la Independencia en la que, entre otras cosas, afirman:


–Que los cambios que los argentinos anhelamos serán realidades concretas sólo si permitimos que el mensaje de la Biblia obre en cada individuo y cada familia ejerciendo inf luencia positiva en la Nación.

–Que seguiremos trabajando para que la Biblia, Palabra del Dios eterno, siempre integrada al tiempo, esté disponible para cada habitante del suelo argentino y para que mediante la interacción continua con sus páginas su mensaje redentor nos ilumine.

La declaración fue leída por el presidente de la SBA, Raúl Scialabba, durante un concurrido acto con motivo del Día Nacional de la Biblia –que se celebra el cuarto domingo de septiembre–, que CEICA y la Sociedad Bíblica Argentina realizaron en el auditorio del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Con el lema “La Biblia en el Bicentenario: su influencia, vigencia y proyección”, el encuentro patentizó el grado de desarrollo del ecumenismo en el país. En la ocasión se presentaron las conclusiones del trabajo de investigación sobre “El rol y la influencia de la Biblia en la cultura argentina”, hecho con el Seminario Internacional Teológico Bautista.

El orador fue el pastor Salvador Dellutri, quien –tras recordar que la Argentina nació bajo el signo de la fe cristiana– advirtió que “las crisis sociales, políticas y económicas que nos afectan son el resultado de una profunda confusión moral y espiritual. Hemos ignorado y menospreciado nuestras raíces espirituales. La Biblia, tal como lo señalaba Enrique Santos Discépolo, el bardo porteño, llora su abandono junto al calefón”.