ISLAM - autoR: Ali Ünal

La Virgen María según el Corán

La madre de Jesucristo es mencionada 34 veces en este libro como “Nuestra Madre María” y se venera su casa en Efeso (Esmirna, Turquía).
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El Corán presenta a María  como una de las dos mujeres ejemplares antes de la llegada del profeta Muhammad y una de las cuatro grandes mujeres, además de Asya, la mujer del Faraón, Jadiya, primera esposa del Profeta, y Fátima, su hija. Los Profetas, los más desarrollados y perfectos, son el fruto del Arbol de la Creación. Descienden de las familias de Abraham e Imran, ambas emparentadas, y su historia se remonta a Noé y a Adán. Por ello, todos descienden de Adán, de Noé, de Abraham y de Imran. De la familia de Imran descendía Jesús y de la familia de Abraham, el profeta Muhammad.
La Virgen María es mencionada en el Corán 34 veces. Tanto María como Jesús (en su forma original en árabe “Meryem” e “Isa”) son nombres muy comunes entre los musulmanes. Llamamos a la Virgen María “Nuestra Madre María” así como visitamos a su casa en Éfeso (Esmirna, Turquía), creyendo que sus restos yacen allí.
Cuando la esposa de Imran la concibió rogó: “Señor mío, he dedicado lo que se encuentra en mi vientre a tu exclusivo servicio. Acéptalo, pues, de mí. Sin duda, Tú eres quien todo lo oye, el omnisciente”.
María era perfectamente casta, devota y piadosa. Su madre la consagró al servicio del Templo y a venerar a Dios. Solía rezar, agradecer y sentir la inspiración de los ángeles en su corazón.
A la Virgen María, quien se le había concedido una superioridad espiritual sobre las demás mujeres del mundo, le llegaron ángeles y le dijeron: “María, Dios te da las buenas nuevas de una Palabra procedente de Él cuyo nombre será el Mesías, Jesús, hijo de María, altamente honrado en esta vida y en el Más Allá y uno de los allegados a Dios. Hablará a la gente en la cuna y siendo un hombre adulto, y será de los rectos”. 
Cuando el Espíritu se apareció ante ella en forma de un hombre perfecto y le dijo que era solo un mensajero de su Señor para ser un medio para ella de un niño puro, ella le dijo: “¿Cómo podría tener un niño, en vista de que ningún mortal jamás me ha tocado, y nunca he sido incasta?”. Él dijo: “Tu Señor dice: Es fácil para Mí; y tú tendrás un niño para que hagamos de él un signo para los seres  humanos y una misericordia de Nosotros”.
Así pues lo concibió y se retiró con él a un lugar distante. Y los dolores del parto le condujeron al tronco de una palmera. Dijo: “¡Ojalá hubiese muerto antes de esto, y hubiese sido una cosa olvidada, totalmente olvidada!”. (Una voz) la llamó por debajo de ella: “¡No te entristezcas! Tu Señor ha puesto un arroyo a tus pies. Y sacude hacia ti el tronco de la palmera: caerán dátiles maduros y frescos sobre ti. Así que come, bebe y que se te alegren tus ojos”.
El bebé mismo, Jesús, dijo: “Sin duda soy ‘abdullah (un siervo de Dios). El ya ha decretado que me va a dar el Libro (el Evangelio) y hacer de mí un Profeta. Y me ha hecho bendito y un medio de sus bendiciones para la gente dondequiera  que esté, y El me ha encomendadola Oración (Salat) y la Limosna Purificadora Prescrita (Zakah, y que encomiende lo mismo a los demás) mientras viva. Y me ha hecho obediente hacia mi madre, y no me ha hecho  revoltoso ni rebelde. Por lo tanto, la paz sea sobre mí en el día en que nací, el día de mi muerte y el día en que seré resucitado”. El profeta Jesús, hijo de María, era una “palabra” de Dios y esta misma “palabra” habló a la gente en la cuna. En esta ocasión recordamos tanto a la Virgen María como su bendito hijo Jesús, con la esperanza de que iluminen nuestro camino a la hora de establecer un diálogo y entendimiento mutuo entre los seguidores de las tres religiones monoteístas.