Las TICs en la pastoral educativa

Por: Consejo de Pastoral Educativa

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La crisis educativa que estamos viviendo sin precedentes agudizada en tiempos de pandemia, nos abre el espacio a numerosas interpelaciones, en especial, en lo que refiere a los medios de comunicación y su influencia en las escuelas parroquiales.

El Papa San Pablo VI afirmó, ya hace más de 50 años, que la Iglesia “se sentiría culpable ante Dios”, si dejara de usar los medios de comunicación para la evangelización. A la vez, el Papa San Juan Pablo II dio un paso más y definió a los medios de comunicación como “el primer areópago de la Edad Moderna”.

Esta coyuntura colocó a la Iglesia frente a la necesidad de tomar los distintos instrumentos de comunicación social para seguir llevando adelante su misión pero, a la vez, puso en relieve la poca preparación que teníamos en el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TICs). En especial, en el ámbito escolar donde la catequesis había hecho muy pocas incursiones en la utilización de las herramientas que ofrecen medios de comunicación como internet.

Creemos que esta situación nos presenta el desafío de repensar y relanzar la pastoral educativa en nuestras escuelas. El Espíritu Santo no hiberna (como el letargo que pasan al gunos animales mientras dura el invierno), no se queda esperando hasta que pase la pandemia. El Espíritu Santo anima hoy nuestra creatividad pastoral para que utilicemos las TICs para catequizar y evangelizar. Más que nunca se hace una exigencia las palabras de San Juan Pablo II: “Una nueva evangelización, nueva en métodos, nueva en expresiones y nueva en ardor”, parafraseando a su predecesor San Pablo VI.

Hoy la realidad nos desafía a animarnos a lo inédito. Este tiempo dejó a la luz el camino que tenemos con respecto a la utilización de las TICs en la pastoral educativa, aprovechando las potencialidades de la comunicación digital. Como afirma el Papa Francisco: “No basta pasar por las ‘calles’ digitales, es decir simplemente estar conectados: es necesario que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro. No podemos vivir solos, encerrados en nosotros mismos. Necesitamos amar y ser amados. Necesitamos ternura. Las estrategias comunicativas no garantizan la belleza, la bondad y la verdad de la comunicación. Necesitamos amar y ser amados. La red digital puede ser un lugar rico en humanidad: no una red de cables, sino de personas humanas. El compromiso personal es la raíz de la fiabilidad de un comunicador. Por eso el testimonio cristiano, gracias a la red, puede alcanzar las periferias existenciales”.