Durante la audiencia general de este miércoles 3 de septiembre, León XIV hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para garantizar corredores humanitarios en Sudán, país afectado por la violencia armada, deslizamientos de tierra y un brote de cólera que amenaza a miles de personas.
“Estoy muy cercano a la población”, expresó el Pontífice desde la Plaza de San Pedro, donde también instó a iniciar un “diálogo serio y sincero entre las partes enfrentadas para poner fin al conflicto y llevar la paz al Sudán".
En su catequesis, León XIV reflexionó sobre la sed de Cristo en la cruz como símbolo de la necesidad humana de amor, comunión y ayuda. “En la cruz, Jesús no aparece como un héroe victorioso, sino como un mendigo de amor”, afirmó, destacando que la salvación se revela en la vulnerabilidad.
Y añadió que, por el contrario, se muestra como "un Dios que no se avergüenza de mendigar un sorbo, porque en ese gesto nos dice que el amor, para ser verdadero, también debe aprender a pedir y no solo a dar".
El Papa insistió en que “la vida se cumple no cuando somos fuertes, sino cuando aprendemos a recibir”. Retomando una frase de Francisco, subrayó que “nadie puede salvarse por sí mismo” y que la autosuficiencia es una ilusión promovida por la cultura contemporánea.
"Esta es la paradoja cristiana: Dios salva no haciendo, sino dejándose hacer. No venciendo al mal con la fuerza, sino aceptando hasta el fondo la debilidad del amor", indicó el Pontífice, incidiendo en que, "en la cruz, Jesús nos enseña que el ser humano no se realiza en el poder, sino en la apertura confiada a los demás, incluso cuando son hostiles y enemigos".
“La medida de nuestra humanidad no la da lo que podemos conquistar, sino la capacidad de dejarnos amar y ayudar”, señaló. En ese sentido, reivindicó el acto de pedir como gesto profundamente humano y divino: “No temamos decir: necesito”.
León XIV también destacó que, en la fraternidad, la vida sencilla y el arte de pedir sin vergüenza se esconde una alegría que el mundo no conoce. “Somos criaturas hechas para dar y recibir amor”, afirmó.
"No podemos “terminar” la misión de nuestra vida simplemente acumulando poder o dinero", añadiría posteriormente en su resumen de la catequesis en lengua inglesa, leída por él mismo.
La catequesis giró en torno a las palabras “Tengo sed” y “Todo está cumplido”, pronunciadas por Jesús en la cruz. Para el Papa, ese gesto revela que el amor verdadero no solo da, sino que también sabe pedir, y que la fragilidad puede ser puente hacia la salvación.
Concluyó con una invitación a mostrar esta vulnerabilidad: No temamos pedir, sobre todo cuando nos parece que no lo merecemos. No nos avergoncemos de tender la mano. Es precisamente allí, en ese gesto humilde, donde se esconde la salvación”.
A la hora de los saludos en distintas lenguas a los grupos de peregrinos que volvieron a llenar la plaza de San Pedro, pasados los rigores del verano romano, León XIV pidió oraciones por los afectados por los deslizamientos de tierra en las montañas Marra, de Sudán.
Mostró su profunda preocupación por la situación que se vive en el país, donde a la violencia que sufre la población derivada de la guerra, "como si no bastara", se une "la difusión del cólera, que amenaza a miles de personas, ya débiles".
Fuente: RD