Viernes 17.07.2026

Resaltó la misión de perdón del cristiano

León XIV: “El mal se desmorona" cuando se anuncia el Evangelio

En el rezo del Ángelus de este XI domingo del tiempo ordinario, el Papa reflexionó con el Evangelio del domingo sobre la tarea de la Iglesia de llevar caridad donde hay miseria, esperanza donde hay aflicción y fe donde hay desconfianza.
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El papa León XIV rezó el Ángelus dominical, desde la ventana del Palacio apostólico, junto con unos 20 mil peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro provenientes de todo el mundo.

Reflexionando sobre el Evangelio del día (Mt 9:36-10:8), el Papa recordó la mirada de Jesús, que vio a las "multitudes acosadas e indefensas" y tuvo compasión de ellas.

"El Hijo de Dios mira a la gente; mira a la humanidad: ve la opresión que agobia y la violencia que debilita", dijo el Papa. "Ve las heridas de la guerra y el vacío del consumismo. Ve rostros reducidos a máscaras, familias destrozadas por el mal y jóvenes engañados por falsos ideales".

Jesús nos ve y nos ama, dijo el Papa, señalando que su compasión es a la vez una cercanía fraterna y una expresión de su deseo de redimirnos.

Al ver a tantas personas que eran como "ovejas sin pastor", Jesús envió a sus discípulos al mundo con la tarea de ofrecer el consuelo de Dios a todos los que sufren.

Nuestra tarea como cristianos, dijo el Papa León, es llevar "caridad donde hay miseria, esperanza donde hay aflicción y fe donde hay desconfianza".

El Papa señaló que el Evangelio menciona a los primeros doce obreros, desde Pedro hasta Judas Iscariote, como un recordatorio de que incluso los seguidores de Jesús pueden traicionarlo.

Sin embargo, el Evangelio sigue siendo una palabra viva y verdadera que trasciende los siglos, permaneciendo siempre la misma, pero a la vez joven, fresca y liberadora.

"Cuando el Evangelio es proclamado y vivido", dijo, "el mal se desmorona como una enfermedad que desaparece, como la noche que da paso al amanecer, como la muerte vencida por el Resucitado".

La mirada de Jesús transforma así la realidad, llenándonos de su amor y guiándonos a continuar la misión de los apóstoles de compartir su don gratuito.

"El don de Jesús es totalmente gratuito, pues su valor es incalculable: es imposible merecerlo o 'comprarlo'", dijo el Papa. "Esta gracia es el hermoso nombre de la misericordia de Dios, que nos busca dondequiera que estemos para atraernos hacia Él".

En conclusión, el Papa León XIV animó a los cristianos a evangelizar el mundo compartiendo el perdón de Dios con el mundo, al servicio de los pobres y con un compromiso con la justicia.

"Invoquemos la ayuda de la Virgen María, llena de gracia", dijo, "para que podamos responder con alegría y valentía a la misión a la que Jesús nos llama".

Concluido el rezo del Ángelus, el Santo Padre agradeció a Dios “por el Viaje Apostólico que me ha permitido realizar en España”, y también expresó su agradecimiento “al pueblo español, que me ha acogido con gran entusiasmo y devoción; y, de manera especial, a Su Majestad el Rey”.

“Mi agradecimiento afectuoso va igualmente a los obispos, a las comunidades que he visitado y a toda la Iglesia que está en España. ¡Que Dios bendiga siempre a España!”, dijo.

El Papa también recordó a los nuevos beatos Venceslao Drbola y Juan Bula, de Moravia, en la actual República Checa; así como a los sacerdotes salesianos polacos Juan Šwierc y ocho compañeros, quienes “han sido beatificados como mártires, porque fueron víctimas de las persecuciones de regímenes totalitarios a causa de su fidelidad a Cristo”.

A su vez, destacó que el sábado 13 de junio “en Mato Grosso, Brasil, fue beatificado Nazareno Lanciotti, sacerdote romano misionero, también él mártir, porque en nombre del Evangelio defendía a los más pobres”.

“Que el ejemplo y la intercesión de estos valientes testigos sostengan la misión de los presbíteros y de toda la Iglesia”, alentó.

El Papa además manifestó su “cercanía a la población de Filipinas, afectada hace algunos días por un fuerte terremoto”.

El 8 de junio, sobre las 7:37 a.m. (hora local), el país se vio sacudido por un terremoto de magnitud 7.8. El desastre natural ha causado la muerte de al menos 62 personas y más de 600 heridos.

“Rezo por los difuntos y sus familiares, por los heridos y por todos aquellos que sufren a causa de esta calamidad”, expresó el pontífice.

Fuente: AICA y ACI Prensa