Sábado 16.05.2026

Exhortación ante la guerra en Medio oriente

León XIV pide detener la violencia "antes de que sea irreparable"

El Papa advirtió que "la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas, ni con las armas que siembran destrucción y muerte, sino solo ante un diálogo responsable". Por eso pidió a los líderes mundiales que "la diplomacia encuentre su rol".
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Ante el recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente, El Papa León XIV exhortó a los líderes mundiales a “detener la espiral de violencia antes de que se vuelva una vorágine irreparable" y advirtió que “la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas, ni con las armas, que siembran destrucción y muerte, sino solo ante un diálogo responsable".

El pronunciamiento del pontífice era particularmente era particularmente esperado luego de que los Estados Unidos e Israel iniciaran el sábado una ofensiva contra Irán que incluyó el asesinato de su líder supremo, el ayatollah Jamenei, y la réplica del país persa en ciudades israelíes y bases norteamericanas en la región.

Fue tras el rezo del Ángelus y la catequesis correspondiente al segundo domingo de Cuaresma, en la que reflexionó sobre el misterio de la Transfiguración del Señor, subrayando que Cristo, Redentor de la humanidad, transforma las heridas de la historia y manifiesta el don salvífico de Dios.

El pontífice explicó que la Transfiguración de Jesús -relatada en el Evangelio dominical- anticipa la luz de la Pascua: un acontecimiento inseparable de muerte y resurrección, de oscuridad y nueva claridad. Esa luz, señaló, se irradia sobre "todos los cuerpos flagelados por la violencia, crucificados por el dolor o abandonados en la miseria".

Aunque los discípulos que acompañaron a Jesús contemplaron su esplendor, necesitaron tiempo para comprender lo sucedido. Fue preciso, indicó el Papa, un tiempo de silencio para escuchar la Palabra y un proceso de conversión para entrar plenamente en la compañía del Señor.

En su meditación, recordó que los discípulos vieron a Cristo, el Verbo hecho carne, situado entre la Ley y los Profetas, representados por Moisés y Elías. Como en el Bautismo en el Jordán, se escuchó la voz del Padre que proclamaba: "Este es mi Hijo amado", mientras el Espíritu Santo envolvía a Jesús en una nube luminosa.

La carne transfigurada de Cristo, resplandeciente con la gloria divina a pesar del mal presente en el mundo, muestra que el Redentor no elimina mágicamente el sufrimiento, sino que lo transforma desde dentro. Así, afirmó el Papa, ilumina la inteligencia y el corazón del hombre, ofreciendo una revelación que es don de salvación.

El Santo Padre interpeló a los fieles con una pregunta: "¿Nos dejamos cautivar? ¿Contemplamos el verdadero rostro de Dios con mirada de asombro y amor?".

Finalmente, explicó que, ante la desesperación del ateísmo, el Padre responde con el don de su Hijo Salvador; frente a la soledad del agnosticismo, el Espíritu Santo ofrece comunión de vida y gracia; y ante la debilidad de la fe humana, se anuncia la promesa de la resurrección futura como horizonte definitivo de esperanza.

Al finalizar la reflexión, afirmó que sigue “con profunda preocupación lo que está sucediendo en Medio Oriente e Irán, en estas horas dramáticas”. Y en un nuevo llamamiento, insistió en que “la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas, ni con las armas, que siembran destrucción y muerte, sino solo ante un diálogo responsable".

Tras el rezo del Ángelus, León XIV exigió a la diplomacia internacional el fin de la violencia en Irán, y también de los ataques mutuos entre Pakistán y Afganistán. "Llamo a los líderes a la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se vuelva una vorágine irreparable", clamó en la plaza de San Pedro.

"Que la diplomacia encuentre su rol y sea promovido el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica fundada sobre la justicia", insistió el Papa. "Continuamos rezando por la paz", clamó el pontífice, que también subrayó las "noticias preocupantes" por los enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán.

Así, exigió "un regreso inmediato al diálogo", porque "solo la paz puede sanar las heridas entre los pueblos".

Concluyó lamentando las "graves inundaciones" en Minas Gerais (Brasil), por las víctimas y por los que están comprometidos en las operaciones de rescate, y saludó a todos los fieles presentes.

Fuente: RD y VR