Sábado 16.05.2026

Durante la homilía en la misa de Pascua

León XIV reivindicó la esperanza y paz de Cristo frente a los “abusos”

El Papa señaló que la Resurrección invita a “levantar la mirada y ensanchar el corazón”, en especial frente a los males que asolan al mundo como “las injusticias, los egoísmos partidistas, la opresión de los pobres y la escasa atención a los más frágiles”
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Este 5 de abril, Domingo de Resurrección, el Santo Padre presidió la Santa Misa del día en la Plaza de San Pedro del Vaticano. En su homilía, el Pontífice anunció que, “el Señor está vivo y permanece con nosotros” y que “el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida”, porque en “Cristo resucitado también nosotros hemos resucitado”; y además, pidió que, “Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y conceda su paz al mundo entero”.

Durante la Misa solemne que conmemora la Resurrección del Señor, el Papa reivindicó este Domingo de Pascua la “esperanza” y la paz de Cristo resucitado frente a las injusticias y los abusos que asolan el mundo.

La celebración eucarística en la Plaza de San Pedro comenzó, como es habitual, con el tradicional rito del “Resurrexit”. Este rito evoca el testimonio de San Pedro ante el sepulcro vacío y la Resurrección de Cristo. Dos diáconos abrieron las puertas del icono del Santísimo Salvador, mientras un tercer diácono proclamaba ante los fieles: “El Señor ha resucitado del sepulcro, el mismo que por nosotros colgó del madero”. Después, los fieles respondieron con el triple aleluya.

A continuación, el Papa veneró el icono e incensó la imagen de Cristo, el Santísimo Salvador. Luego, tras las lecturas, se cantó la secuencia de Pascua y se proclamó el Evangelio, que fue entonado primero en latín y después en griego, subrayando el carácter universal del anuncio pascual.

Durante la homilía, pronunciada en italiano, el Papa aseguró que la Pascua del Señor invita a "levantar la mirada y a ensanchar el corazón", especialmente ante "las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres, en la escasa atención hacia los más frágiles".

Ante las 50.000 personas que estaban presentes en la Plaza de San Pedro, según los cálculos del Vaticano, el Pontífice constató que el anuncio pascual alcanza a los hombres "hasta en los abismos de la muerte" y "abre a la esperanza que no desfallece".

Sin embargo, reconoció que se trata de un mensaje que no "siempre es fácil de acoger". Es —señaló— "una promesa que nos cuesta aceptar, porque el poder de la muerte nos amenaza siempre, dentro y fuera".

En este sentido, el Papa León dijo que el poder la muerte nos amenaza dentro de cada persona, cuando el lastre de los pecados impide alzar el vuelo: “Cuando las decepciones o la soledad que experimentamos agotan nuestras esperanzas; cuando las preocupaciones o los resentimientos sofocan la alegría de vivir; cuando sentimos tristeza o cansancio; cuando nos sentimos traicionados o rechazados; cuando tenemos que hacer frente a nuestra debilidad, al sufrimiento, al cansancio de cada día, entonces nos parece haber caído en un túnel del que no vemos la salida”.

A su vez, el poder la muerte amenaza desde fuera de cada persona, indicó el Santo Padre, porque la muerte siempre acecha. “La vemos presente en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres, en la escasa atención hacia los más frágiles. La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye”, explicó el Pontífice.

En esta realidad, el Pontífice subrayó que, la Pascua del Señor invita a levantar la mirada y a ensanchar el corazón. Ella, afirmó, sigue alimentando en el espíritu y en el camino de la historia la semilla de la victoria prometida. Poniendo en movimiento a las personas como a María Magdalena y como a los Apóstoles, para hacer descubrir que el sepulcro de Jesús está vacío, y, por tanto, en cada muerte que se experimenta hay también espacio para una nueva vida que surge.

En esta ocasión, las decoraciones incluyeron 65.000 tulipanes, narcisos y jacintos; más de 200 violetas y otros 7.800 ejemplares de distintas flores, entre ellas rosas y crisantemos. También se colocaron 600 ramas de plumosa, 80 azaleas y 600 largas ramas de sauce, además de ramas de eucalipto y diversos tipos de follaje verde.
El Papa invitó asimismo a los cristianos a ponerse en movimiento, como lo hicieron María Magdalena y los Apóstoles, para mostrar al mundo que en cada experiencia de muerte hay también espacio para "una nueva vida que surge".

"Corramos, pues, como María Magdalena, anunciémoslo a todos; llevemos con nuestra vida la alegría de la resurrección, para que allí donde aún se cierne el espectro de la muerte, pueda resplandecer la luz de la vida", aseveró.

Durante la homilía, León XIV citó la Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), la primera exhortación apostólica de su predecesor, el Papa Francisco publicada en 2013 y considerada el documento programático de su pontificado.

La Pascua —concluyó— "es la nueva creación obrada por el Señor Resucitado, es un nuevo comienzo". "Hoy necesitamos este canto de esperanza. Y somos nosotros, resucitados con Cristo, quienes debemos llevarlo por las calles del mundo", exclamó finalmente.

Fuente: ACI Prensa y VN