ETIOPÍA

Líderes religiosos promueven terapias de reorientación sexual

Inspirados en un sacerdote cristiano ortodoxo, forman una asociación para impulsar la "conversión" de homosexuales y buscan que el gobierno endurezca su discurso respeto a las minorías sexuales. Colectivos LGTB denuncian creciente hostilidad hacia ellos.
Comparte

Líderes religiosos de Etiopía van a formar una nueva asociación para impulsar la llamada terapia de conversión, una práctica destinada a cambiar la orientación sexual de los homosexuales.

Inspirados por Dereje Negash, un sacerdote cristiano ortodoxo que denuncia una propagación de la homosexualidad en Etiopía desde hace más de una década, estos religiosos quieren inaugurar su organización este domingo en Adís Abeba.

Esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para convencer al gobierno del primer ministro Abiy Ahmed de endurecer su discurso respecto a las minorías sexuales.

"La razón por la que organizamos este evento es porque el problema se agrava. La homosexualidad afecta a muchos niños y se está extendiendo", afirmó a la AFP Dereje.

"Nuestro objetivo no es atacar o destruir a los homosexuales, sino educarlos y llevarlos hacia la verdad", añadió.

Los expertos consideran esta terapia de conversión, llamada a veces terapia reparadora, como una práctica pseudocientífica.

Pero en muchas zonas de África, este método se lleva a cabo a menudo por el peso de la religión y las "presiones familiares y culturales", según un informe publicado en agosto por OutRight Action International, una organización de defensa de los derechos de las personas LGTBI, con sede en Nueva York.

El documento contenía pocas informaciones sobre la situación en Etiopía, pero señalaba que en el continente a veces la terapia de la conversión incluye golpes y "exorcismos".

Dereje afirma haber utilizado con éxito su propio método de conversión, que implica periodos de ayuno y visitas a monasterios etíopes.

Un hombre de 44 años que dice llamarse Eliana explica que se consideró homosexual durante más de dos décadas, hasta que conoció a Dereje hace unos años.

"Lo que conocí en el pasado me hacía sentir mal, ya que no me consideraba como un hombre normal. Pero Dios me ha salvado de todos estos pecados", asegura.

En Etiopía, se siente cierta hostilidad hacia las minorías sexuales.

En 2007, un sondeo del Pew Research Center mostró que 97% de los etíopes estiman que la sociedad no tendría que aceptar la homosexualidad.
En un informe sobre los derechos humanos de 2018, el Departamento de Estado estadounidense señalaba que las minorías sexuales se enfrentan a una "grave estigmatización de la sociedad" en Etiopía.

Por ello no es sorprendente que la gente afirme que se "curó" gracias a la terapia de conversión, estima Dagmawi Woubshet, profesor de literatura etíope en la Universidad de Pensilvania.

"La terapia de conversión está totalmente desacreditada. No hay ninguna institución internacional legítima de salud o académica que la apoye", recalca.

"Respecto a la gente que dice: 'Sí, funcionó conmigo', se tiene que entender en el contexto en que la idea de conversión es defendida exclusivamente por gente que hace todo lo posible para negar la existencia de los homosexuales etíopes y su derecho a ser protegidos", añade.

El código penal etíope prevé hasta 15 años de cárcel por actos homosexuales, aunque las detenciones y los juicios son poco frecuentes.
Dereje explica a la AFP que desea que esta ley se refuerce. Según él, algunos casos merecerían penas de "25 años de cárcel o cadena perpetua".

El sacerdote y otros siete líderes religiosos hicieron esta semana una rueda de prensa con una pancarta en la que podía leer: "No nos callaremos sobre Etiopía. Salvemos esta generación de los homosexuales".

Aunque Dereje dijo que la asociación estaría abierta a todas las confesiones, seis de los siete líderes que aparecieron junto a él eran de la Iglesia ortodoxa etíope.

El séptimo, el pastor evangélico Daniel Tesfay, reiteró que el objetivo no era atacar a los gais. "No sentimos odio contra los homosexuales", aseguró.

Fuente: AFP