Miércoles 10.08.2022

Durante la clausura del Año Ignaciano

Los jesuitas renuevan su "entrega total" en el servicio a los demás

La Compañía de Jesús renovó su consagración al Sagrado Corazón durante la festividad que conmemoró el 500º aniversario de la conversión de su fundador. La celebración tuvo lugar en la Basílica que está junto a la casa natal de San Ignacio de Loyola.
Comparte

El padre Arturo Sosa SJ, superior general de los Jesuitas, ha clausurado este domingo el Año Ignaciano, con el que la Compañía de Jesús conmemoró el 500° aniversario de la conversión de su fundador, San Ignacio de Loyola. Durante su prédica, invitó a “comprometerse con generosidad en el servicio a los demás, con una entrega total”. Así lo expresó en la homilía de la Eucaristía celebrada este 31 de julio, festividad de San Ignacio, en la Basílica de Loyola, junto a la casa natal del santo y donde comenzó para él un nuevo itinerario de vida tras su herida en Pamplona.

En su mensaje, el P. Sosa SJ puso el acento en la necesidad de reconocer, como hizo Ignacio, que el amor de Dios en nuestra vida es más fuerte que los sueños de grandeza, y cómo esta conversión nos lleva al compromiso con los más vulnerables, con la reconciliación y el cuidado de la Casa Común, colaborando en la construcción de un mundo más justo y una fraternidad auténtica.

“Desde nuestra realidad diaria, en la responsabilidad social, cultural, o de trabajo; en la comunidad, en casa, en el despacho, en la política, o en la cocina; allá donde tratamos de dejar una muestra de servicio por los demás, estamos acompañando a Jesús”, expresó el Superior General de los Jesuitas.

Durante la Eucaristía, la Compañía de Jesús renovó su consagración al Sagrado Corazón de Jesús, que, como afirma el P. Sosa SJ es signo del compromiso de abrir aún más los ojos para ver nuevas todas las cosas en Cristo. La renovación se realizó siguiendo la fórmula del P. Arrupe SJ en 1972, cuando renovó la primera consagración que realizara el 1 de enero de 1872, el P. General Pieter Jan Beckx SJ.

Con este acto se recuerda que la espiritualidad ignaciana se funda en el conocimiento y en el amor profundo de Jesucristo, representado en su Corazón. Justo después de este acto de consagración, las notas de la “Canción al Corazón de Jesús” de Cristóbal Fones SJ acompañaron uno de los momentos emotivos de la celebración. 

Al finalizar la Eucaristía, Mons. Francisco Pérez transmitió un saludo del Papa Francisco y dirigiéndose a las autoridades políticas expresó la voluntad de la Iglesia a colaborar desde la fraternidad por la paz y la justicia. También animó a todos los asistentes a realizar los Ejercicios Espirituales. 

Con la celebración de este domingo se pone fin al Año Ignaciano, que se inauguró en mayo de 2021. A lo largo de quince meses, se ha acompañado el itinerario que vivió Ignacio, su herida en Pamplona, la recuperación en Loyola, el camino que le llevó a Montserrat y Manresa, y la experiencia que allí tuvo. La Compañía de Jesús y sus instituciones se han sumado a este Año Ignaciano con múltiples iniciativas de carácter celebrativo, cultural, académico o espiritual.

Fuente: Ignatius 500