Mensaje por el 6º aniversario de su elección

Los obispos argentinos le pedirán a Francisco que venga al país

Lo harán con ocasión de la visita "ad limina" que le efectuarán en mayo. Le propondrán "que no se prive de la alegría de visitarnos". En la declaración destacan la "austeridad ejemplar" del Papa, su impronta misericordiosa y su perfil "bien argentino".
Comparte

Los obispos que participan de la la 117ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) enviaron una carta con un saludo “afectuoso y fraterno” al papa Francisco con motivo del sexto aniversario de su elección pontificia.

En la misiva, le agradecen su “ministerio de Buen Pastor para toda la Iglesia” a su vez que prometen que en su próxima visita prevista para mayo "le propondremos una vez más, que no se prive de la alegría de visitarnos". 

Los obispos reunidos en la casa de ejercicios El Cenáculo La Montonera, de Pilar, difundieron el mensaje “Tú eres Pedro”, en el que destacan su “austeridad ejemplar”, aseguran que los “contagia su paz y fortaleza en medio de grandes desafíos, como el doloroso drama de los abusos” y valoran que sepa “innovar con audacia sin descuidar el respeto por las personas”.

“Sus enseñanzas se encarnaron en tantos gestos y palabras que no dejan de conmovernos, ya desde aquel primer viaje fuera de Roma a la isla de Lampedusa, cuando abrazó la humanidad “descartada” de los migrantes africanos, sobrevivientes del Mediterráneo. Esta opción por los más pobres se plasmó en diversas obras de misericordia como en los cordiales almuerzos con los indigentes de Roma; o acudiendo a las cárceles, hogares de rehabilitación y a tantas periferias existenciales, que son una prioridad en sus viajes misioneros”, puntualizan.

Tras subrayar que como referente mundial haya propuesto “un diálogo claro, manso, confiado y prudente, acercando a los interlocutores más diversos”, expresan: “No podemos dejar de decir que todo esto se da en un Papa bien argentino, con su picardía, buen humor, chispa y salidas que lo identifican, inventando palabras o frases a cada rato”.

“Frente a la audacia de sus sueños y deseos, muchas veces nos quedamos cortos, sencillamente, porque nos cuesta seguirle el paso”, reconocen.

“Imaginamos el gozo que tuvo Francisco cuando decidió la canonización del Santo Cura Brochero, la beatificación de Mama Antula y la de los Mártires Riojanos. En nuestro próximo encuentro con él, le propondremos una vez más, que no se prive de la alegría de visitarnos”, sostienen.


Texto completo de la carta

Hoy, 13 de marzo, celebramos el sexto aniversario de la elección del papa Francisco y es la ocasión para dar gracias a Dios por lo que nos ha regalado en él.

Hablar del Papa, después de Jesús y la Virgen, toca la médula de la Iglesia católica peregrina. Falta poco para que los obispos viajemos a Roma a la tradicional visita, y en nuestro Jorge Bergoglio iremos a ver a Pedro.

Nos admira reconocer en su persona una austeridad ejemplar, una laboriosidad incansable, disponibilidad constante, muchos detalles y delicadezas con tantas personas y situaciones que afloran en su memoria espontáneamente. Nos contagia su paz y fortaleza en medio de grandes desafíos, como el doloroso drama de los abusos. Posee una mirada que va más allá de lo inmediato y sabe decir una palabra iluminadora frente a muros que muchas veces nos detienen. Sabe innovar con audacia sin descuidar el respeto por las personas.

Sus enseñanzas se encarnaron en tantos gestos y palabras que no dejan de conmovernos, ya desde aquel primer viaje fuera de Roma a la isla de Lampedusa, cuando abrazó la humanidad “descartada” de los migrantes africanos, sobrevivientes del Mediterráneo. Esta opción por los más pobres se plasmó en diversas obras de misericordia como en los cordiales almuerzos con los indigentes de Roma; o acudiendo a las cárceles, hogares de rehabilitación y a tantas periferias existenciales, que son una prioridad en sus viajes misioneros.

Como referente mundial propuso un diálogo claro, manso, confiado y prudente, acercando a los interlocutores más diversos. Puso alegría en la Iglesia, la alegría del Evangelio, porque en definitiva nos invitó a volver la mirada a lo esencial: el Padre Dios que nos ama, el Cristo vivo que nos salva. Nos sumergió en el gran río de la misericordia y renovó el entusiasmo misionero del Espíritu Santo. No podemos dejar de decir que todo esto se da en un Papa bien argentino, con su picardía, buen humor, chispa y salidas que lo identifican, inventando palabras o frases a cada rato.

Frente a la audacia de sus sueños y deseos, muchas veces nos quedamos cortos, sencillamente, porque nos cuesta seguirle el paso.

Imaginamos el gozo que tuvo Francisco cuando decidió la canonización del Santo Cura Brochero, la beatificación de Mama Antula y la de los Mártires Riojanos. En nuestro próximo encuentro con él, le propondremos una vez más, que no se prive de la alegría de visitarnos.

¡No nos olvidemos de rezar por él!


Fuente: AICA / VR