JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

Madrid: récord de argentinos

Por: María Montero

Más de 6.400 chicas y muchachos de todo el país se inscribieron para asistir al tradicional encuentro con el Papa que se realizará la semana que viene.
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Si algo caracteriza a la Jornada Mundial de la Juventud de este año, es el entusiasmo con que miles de
jóvenes argentinos se prepararon para este singular encuentro con Benedicto XVI. Un Papa que, sin tener el carisma deJ uan Pablo I,I llegó a convocar a 6.400 chicos de todo el país en Madrid, el próximo martes 16 de agosto.
Es la segunda vez que España es sede de este encuentro -la IV Jornada se realizó en Santiago de Compostela en 1989- pero en esta oportunidad la cifra de argentinos que viajan, para alegría de los organizadores y de toda la Iglesia, se multiplicó varias veces.
“Solo puedo pensar que es el Espíritu Santo el que los va guiando”, asegura monseñor Raúl Martín, miembro de la comisión de Pastoral Juventud y uno de los obispos que acompañarán a la delegación argentina.
Chicos que estudian y trabajan, con limitado poder adquisitivo para afrontar un viaje como este, cubrieron parte de los costos a través de peñas, venta de empanadas y rifas, entre otras iniciativas.
“Esto demuestra una vez más que cuando a los jóvenes se le plantean desafíos, suelen hacer esfuerzos que de otro modo no harían”, señala Martín. Y completa: “Por eso está lleno de jóvenes misioneros que cada año sacrifican sus vacaciones para llegar a quienes los necesitan”. Desde 1993 a 2002, casi de manera ininterrumpida, Marcela Ovejero participó de todas las Jornadas de la Juventud y siempre las percibió como una experiencia única de la Iglesia como expresión de su universalidad. “Encontrarnos allí supone una gran fuerza”, dice. Agrega que “allí las cosas más difíciles se van facilitando y todo parece posible. La gran variedad de personas que llegaban a celebrar cada jornada me enseñó, en cierto modo, que cada uno, según
su propio camino, construye la fe y la misión de todos”, afirma. “Comprendí definitivamente que algunos acontecimientos de nuestra vida no suceden de casualidad, sino que alguien nos dirige con amor”, redondea.
A pesar de haber pasado algunos años, Néstor Aguirre todavía tiene el recuerdo no sólo de los compañeros que formaban parte de la delegación argentina en la última Jornada de la Juventud a la que asistió, sino de los jóvenes de todo el mundo. “Experiencias como estas te marcan como cristia- no porque dejan una huella imborrable que me acompaña siempre y que me impulsa a dar testimonio y a seguir trabajando”, dice.
La argentina, décima delegación más numerosa que arribará a Madrid, viene preparándose a vivir el lema de este año: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” a través de encuentros en distintos puntos del país como Tucumán, Corrientes, Tierra del Fuego, Buenos Aires y Formosa. “Este viaje no es solamente un
turismo religioso”, dijo con un lenguaje coloquial monseñor Eduardo García, vicario episcopal de la arquidiócesis porteña para la juventud, durante la misa de envío de los jóvenes que irán a Madrid que se ofició en la catedral metropolitana.  “Si lo miramos desde la fe, es ir al encuentro del Señor presente en la figura de Benedicto XVI”, les dijo a las chicas y muchachos. Al tiempo que los animaba: “Este es el momento para descubrirlo y sacarlo a la luz”. 
Los 450 mil inscriptos de 182 países que desde el 16 al 21 de agosto participarán de la Jornada de la Juventud tendrán muchos espacios de reflexión y catequesis para ello. Aunque también una variedad de programas  culturales y artísticos. En definitiva, una fiesta para todos.