UNA VIDA DE FE. SERA BEATIFICADA A FIN DE MES.

Mama Antula, la heroína que nunca dejó de luchar

Por: María Montero

Nacida en 1730 en Santiago del Estero, María Antonia de Paz y Figueroa dedicó su existencia a ayudar a los más necesitados, incluso desafiando al poder. Fundó la Casa de Ejercicios Espirituales.
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El coraje de las mujeres a lo largo de los siglos se manifiesta vivamente en la vida de María Antonia de Paz y Figueroa. Más conocida como Mama Antula, esta santiagueña nacida en 1730 será beatificada por el papa Francisco el 27 de este mes. La tenacidad y la fuerza de su fe hicieron que ya Benedicto XVI la declarara Venerable, “probadas sus virtudes que desarrolla en grado heroico”.

La intensidad de su vida, consagrada a Dios desde los 15 años, hizo que no se acomodara a las opciones que tenían las mujeres en la época virreinal, supeditadas al convento de clausura o a las tareas de la casa. Ella, por el contrario, se convierte en beata, comienza a vestir la túnica negra de los jesuitas y se dedica a los más necesitados, huérfanos, mujeres divorciadas, viudas y prostitutas.

Por entonces, la Orden de San Ignacio de Loyola –fundador de la Compañía de Jesús– impregnaba la vida de Santiago del Estero, sede de la diócesis que abarcaba el territorio de Tarija (Bolivia), Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Catamarca y Córdoba, con valores que buscaban la evangelización tanto como la dignificación de la vida de los indígenas, considerados libres e iguales de derechos, creando escuelas de excelencia, seminarios e imprentas.

Esta obra en paralelo de cultura y evangelio, desarrollada por los padres jesuitas, cautivó a María Antonia y después de la expulsión de la Compañía de Jesús, en 1767, desafiando al poder, decidió seguir difundiendo los retiros espirituales ignacianos –que consistían en diez días de meditación guiada– en toda la diócesis hasta llegar, en 1797, a Buenos Aires.
En aquella época, que las mujeres caminaran por la calle o tuvieran algún grado de independencia era considerado deshonroso. Sin embargo, a pesar de los insultos que recibía el grupo de hermanas que la acompañaban, Mama Antula nunca se desanimó. Así era su afán para sostener las tandas de Ejercicios.

Previo permiso de las autoridades del lugar a donde llegaba, María Antonia pedía limosna para ofrecer las comidas a los que participaban, mientras ayudaba a los pobres y presos. Se estima que sólo en Buenos Aires pasaron por los retiros unas 70 mil personas, desde virreyes y sacerdotes hasta ciudadanos comunes. Su perseverancia logró la ansiada restauración de la Orden jesuita en 1793 y, un año después, la aprobación para edificar la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, que continúa en Independencia 1190, ciudad de Buenos Aires.

En el libro La Peregrina de los Es- teros (N. de la R.: está disponible en forma gratuita en la Legislatura porteña, 2o piso, oficina 16), la periodista Cintia Suárez reúne, además, hechos fuera de lo común protagonizados por Mama Antula: “la multiplicación del vino, visiones sobre futuros episodios en la vida de personas, además de percibir años antes las Invasiones Inglesas mientras participaba de una misa, donde vio en cercanías del puerto llegar una multitud de extranjeros con cabellera rubia. Ella siempre rezaba y encomendaba su ciudad, y Dios le reveló este peligro que se concretaría seis años después de su muerte”, ocurrida en 1799.

Por expreso pedido de la beata, sus restos descansan en la iglesia Nuestra Señora de la Piedad, en agradecimiento por haberla acogido en sus primeros pasos en Buenos Aires.

DOS ACTOS

De Santiago a Buenos Aires

Un milagro ocurrido en 1904 llevará a Mama Antula a los altares, como primera causa de canonización presentada por el Episcopado argentino ante el Vaticano en el siglo XX.
El papa Francisco aprobó la curación “milagrosa y definitiva” de María Rosa Vanina, religiosa de la congregación Hijas del Divino Salvador, por intercesión de su fundadora. Los médicos le habían pronosticado la muerte por una colecistitis aguda con shock séptico –inflamación de la vesícula con infeccción general– y sus compañeras habían rezado a Mama Antula.

Los actos por su beatificación serán el 27 de este mes en Santiago del Estero y el 17 de septiembre en Buenos Aires, con una misa a cargo del arzobispo Mario Poli en la Catedral metropolitana. Luego, en procesión, caminarán hasta la Iglesia de la Piedad y concluirán en la Casa de Ejercicios Espirituales, con música y representaciones artísticas.