Miércoles 16.01.2019

II ENCUENTRO NACIONAL DE JUVENTUD, EN ROSARIO

Miles de jóvenes católicos reafirmaron su compromiso con la fe y la vida

Bajo el lema “Con vos renovamos la historia”, participaron de talleres, actividades misioneras y celebraciones.
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Unos 20.000 jóvenes participaron en Rosario, del 25 al 27 de mayo, del II Encuentro Nacional de Juventud, convocado por la Iglesia Católica, con el lema “Con Vos renovamos la historia”, referido a Jesucristo como centro de sus vidas y de la organización social. Una experiencia similar tenía un único antecedente: un multitudinario encuentro de jóvenes católicos que se había realizado en 1985 en Córdoba. Algunos dirigentes juveniles que lo organizaron entonces -Gustavo Mangisch y Ana Spinelli (hoy matrimonio), María Nieves Tapia- se hicieron presentes en Rosario, 33 años después de aquella convocatoria, y encontraron un renovado entusiasmo en una nueva generación, que se expresó con alegría y espontaneidad.

Muchachos y chicas llegados de distintos lugares del país –Jujuy, Río Negro, Córdoba y Buenos Aires, entre otros- participaron de una marcha de 4 kilómetros que unió el Monumento a la Bandera con el hipódromo Independencia. Marcharon manifestando “Sí a la vida”, ante los proyectos de aborto; entonando cánticos alegres y entregando a su paso estampas a vecinos de la ciudad anfitriona, que los recibieron con simpatía. Durante tres días, el hipódromo congregó los principales actos masivos. Después de la marcha asistieron a una misa, ya entrada la noche, presidida por el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, que llamó a comprometerse en la construcción de una patria “más fraterna y más justa”.
Desde el escenario, hubo cantos, bailes, música, momentos de adoración eucarística, testimonios de vida (entre otros de una joven religiosa y de un seminarista)y exhortaciones.

Había 15.000 inscriptos previamente, pero se sumaron muchos más. Diseminados en colegios y clubes, pernoctando en bolsas de dormir, participaron en talleres de trabajo con temas como “Evangelizar en las redes”, “Recibir la vida como viene”, “Haciendo una opción por la vida”, “No a la trata de personas”, “El pensamiento del papa Francisco”, etc.

El Papa grabó especialmente en Roma un mensaje para los encuentristas. “¡Podés renovar la historia!”, transmitió a cada joven presente en el hipódromo. “¡La renovó una chica de 16 años que en Nazaret dijo sí!”, dijo, animando a mirar a María, “la Virgen del Rosario, que supo estar cerca de su Hijo.”

Francisco afirmó que “la historia la construyen los pueblos, ¡no los ideólogos!”. Habló de los celulares, que requieren actualización, y alentó a renovar la conexión con Cristo, a tener un encuentro personal con Jesús. Pasó a lo concreto: invitó a cada uno a llevar un Evangelio en el bolsillo y leerlo dos minutos cada día. “Vas a ver cómo te cambia la vida”.

El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, estuvo los tres días, charló con jóvenes, atendió confesiones y presidió la misa final. Predicó la homilía el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Oscar Ojea y asistió al cierre la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, que había participado en 1985 en el encuentro de Córdoba.

En estas jornadas, grupos de jóvenes realizaron gestos misioneros: visitaron cárceles, hospitales y barrios periféricos. Finalmente todos volvieron felices con la experiencia compartida.