Dolor en la Iglesia argentina

Murió el obispo Hesayne, gran defensor de los derechos humanos

Tenía 96 años y residía en Azul, en una comunidad de consagradas de la que era co-fundador. Fue uno de los obispos que más denunció la represión ilegal durante la última dictadura militar junto a Jaime De Nevares y Jorge Novak.
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La Conferencia Episcopal Argentina anunció el fallecimiento este domingo del monseñor y obispo emérito de la diócesis de Viedma, Miguel Esteban Hesayne, quien el próximo 26 de diciembre cumpliría 97 años, u que era un destacado defensor d elos derechos humanos durante la última dictadura.

Caracterizado por sus denuncia de la rerpresión ilegal en aquellos tenebrosos años, signada por los secuestros, torturas y desaparciones, integró con los obispos de Neuquén, Jaime De Nevares, y de Quilmes, Jorge Novak, el sector más progresista d ela Iglesia. 

Desde su cuenta oficial (@PrensaCEA) informaron que "la Diócesis de Azul comunicó el fallecimiento Monseñor Miguel Esteban Hesayne, Obispo Emérito de la Diócesis de Viedma".

"Encomendemos al Señor a nuestro apreciado Miguel Esteban y a su querido Instituto Cristífero. Pedimos que para Él brille la luz que no tiene fin", concluyó el tuit.

Hesayne fue ordenado sacerdote a los 26 años a fines de 1948 en el seminario San José de La Plata por Tomás Juan Carlos Solari, el entonces arzobispo de esa ciudad. Años después, fue elegido como obispo de la diócesis de Viedma, Río Negro, por el papa Pablo VI el 5 de abril de 1975.

También fue profesor de literatura y latín y co-fundador del Instituto Cristífero. Fue un férreo defensor de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Denunció la violación a los derechos humanos durante la última dictadura militar y fue un crítico de las leyes de perdón y las políticas neoliberales gubernamentales con el retorno de la democracia.

Monseñor Hesayne, junto con sus pares Jaime De Nevares (Neuquén) y Jorge Novak (Quilmes), fue uno de los obispos que más denunció las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar en el país.

En 1985 declaró en el Juicio a las Juntas y en 2006 calificó de “martirio” la muerte del obispo riojano Enrique Angelelli en su testimonio por el juicio que terminó con la condena a prisión perpetua de Luis Fernando Estrella y Luciano Benjamín Menéndez en 2014.

Junto con el obispo metodista Aldo Etchegoyen cofundó la Asociación Jaime de Nevares, destinada a la formación sociopolítica del laico y fue titular de la Cátedra de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.

En 2001, la Universidad Nacional de Río Cuarto le dio un Doctorado Honoris Causa; en 2004, recibió el premio Azucena Villaflor en mérito a su lucha por los Derechos Humanos y fue miembro emérito de la Comisión Provincial por la Memoria con sede en La Plata.

Fuente: VR