SUS COMPAÑEROS MÁRTIRES, SON BEATOS

Murió el último sobreviviente de la masacre de monjes de Tiberíades

Jean Pierre Schumacher falleció a los 97 años en Marruecos y era uno de dos que todavía estaba con vida y que habían logrado salvarse tras el ataque al monasterio de Argelia, donde en 1996 siete religiosos cistercienses fueron secuestrados y decapitados.
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El padre Jean Pierre Schumacher, último de los dos sobreviviente de la matanza hace 25 años de siete monjes del monasterio de Tibhirine, en Argelia, falleció este domingo en Marruecos a los 97 años, según informó a Efe el arzobispo de Rabat, Cristóbal López Romero.

"Mañana, martes, lo enterraremos y esperemos que él continúe siendo desde el cielo lo que ha sido durante estos 25 años aquí: un testigo de la historia, una memoria de lo que ocurrió", afirmó hoy el arzobispo español en declaraciones a Efe.

Schumacher falleció a los 97 años en el monasterio de Nuestra Señora del Atlas, ubicado en la localidad marroquí de Midelt y donde convivía con cuatro monjes y un ermitaño.

Sus siete compañeros cistercienses, todos franceses, fueron secuestrados por el Grupo Islámico Armado (GIA) en marzo de 1996 de su abadía situada en el Atlas argelino, junto a la ciudad de Medea, y hallados decapitados dos meses después.

Tras la tragedia, Schumacher se trasladó junto al otro sacerdote superviviente a este monasterio, que heredó el mismo nombre del argelino -Nuestra Señora del Atlas- y es el único católico de Marruecos, a los que se suman dos conventos de Carmelitas y Clarisas en Tánger y Casablanca, respectivamente.

Para el arzobispo, Schumacher era "un punto de apoyo para dar continuidad al espíritu que en Tibhirine estos monjes iniciaron un espíritu de colaboración, de amistad, de fraternidad y diálogo interreligioso con los musulmanes".

López Romero recuerda al sacerdote francés como "un hombre pacífico y pacificador, un hombre de paz, de alegría, de serenidad, que ha sabido encajar las dificultades que tuvo en su vida".

"Pasó una crisis fuerte preguntándose por qué él no había muerto, por qué sus hermanos fueron martirizados y él no. Quizás porque no era digno, se preguntaba, y finalmente comprendió que Dios le había preservado para dar continuidad a ese espíritu y ser testigo de lo que ocurrió", afirma el arzobispo, que mañana asistirá a su entierro en Midelt.

Fuente: EFE