EDUCAR EN LA PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

Nuevas propuestas para el cuidado del planeta

Por: María Montero

Scholas Occurrentes promueve la reflexión genuina sobre ecología integral a través de diversas actividades.
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Este año el mundo vivió la tragedia inevitable de la pandemia causada por el COVID. Pero hubo muchas otras, que bien podrían haberse evitado, provocadas por el mal uso de los bienes que comparte toda la humanidad. Los incendios forestales, la contaminación de los ríos, los basurales a cielo abierto, las grandes sequías y luego las intensas lluvias que provocaron devastación en diferentes lugares del mundo, fueron algunas de ellas.

El problema ambiental es real, global y progresivo, y el aporte de la encíclica papal Laudato Si’ sobre el cuidado de la “casa común”, es un llamado a tomar conciencia de esto.

A partir de esta invitación del Papa, la Fundación Pontificia Scholas Occurrentes viene realizando distintos programas en pos de una educación que proteja el medio ambiente y conecte a niños y jóvenes con la tierra y sus frutos. Así, conduce el Programa Huertas, que permite a estudiantes de escuelas rurales y agrotécnicas producir sus propios alimentos para trabajar en común por el medio ambiente. Otro, sobre reciclado de basura en Haití, donde es convertida en obras de arte, y diversos encuentros, como el que tuvo Francisco con jóvenes indígenas, donde subrayó, una vez más, el valor de la herencia de la que son portadores los pueblos originarios.

Para promover una genuina reflexión en torno a estos temas y difundir el mensaje de la encíclica, días pasados Scholas organizó un Congreso Internacional por el cuidado de la casa común que reunió a referentes de diferentes disciplinas en tres mesas redondas virtuales: visión de los pueblos originarios, visiones de la naturaleza y desafíos socio ambientales.

El simposio tuvo como objetivo entender diversas perspectivas, dar a conocer evidencias de otras realidades y visibilidad a trabajos técnicos, académicos, profesionales y científicos en favor de nuevas formas armónicas de vivir con la naturaleza. Como lo expresó, entre otros panelistas, el conservacionista James Mwenda, de Kenia: “La importancia de conectarse con el planeta es entender que somos parte de la naturaleza como los animales o las plantas, es decir, que el medio ambiente no es externo a las personas, sino que somos parte de él.”

Para los organizadores, el restablecimiento del pacto educativo en estos tiempos no puede considerarse sin incorporar el tema de la protección del medioambiente y menos sin la toma de conciencia colectiva que implica.

La propia encíclica refiere a que no es una cuestión meramente ecológica, sino social, por lo que involucra también a los derechos humanos.

“Todo está interconectado –escribe Francisco- la degradación ambiental va aparejada a una crisis social y nadie puede decirse ajeno o indiferente al problema ecológico”. Esta visión afecta a toda la humanidad.

En este sentido, Ingrid Neuque, de la comunidad indígena Mhuysqa, de Colombia, otra de las expositoras, afirmó: “Siento desde mi ser, desde mi comunidad y desde mi territorio, que muchas de las situaciones que nos han llevado a desarmonizarnos como sociedad ha sido porque hemos empezado a fragmentar lo que la naturaleza dejó unido. Esta encíclica la siento y la veo no solamente como una encíclica social –concluyó-, sino como un manifiesto, un pronunciamiento en pro de la vida misma, en pro del llamado a reconectarnos”.

Según Enrique Palmeyro, director mundial de Scholas, “la cultura del encuentro que propone el Papa Francisco, no es la mera inclusión de los pobres en el mundo consumista de los ricos, sino que se trata de un encuentro de culturas, donde cada uno aporte lo suyo. Y en este encuentro, la cultura popular de las periferias, tiene mucho que aportar”.

En el marco del congreso, se realizó además la inauguración del Observatorio socio ambiental y educativo Laudato Si’, ubicado en la rivera del Riachuelo, cerca de Villa Fiorito, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. “Este lugar -señaló Palmeyro-, con esta cultura atravesada por carencias, con su sentido comunitario, su capacidad de resolver las necesidades compartiendo, tiene mucho que aportar para un mundo sustentable”. El Observatorio recibirá a jóvenes de todo el mundo para intercambiar experiencias sobre el cuidado de la “casa común”.