Miércoles 26.02.2020

FUE DECLARADO PERSONALIDAD DESTACADA DE BUENOS AIRES

“Nunca pensé que un argentino sería elegido Papa, fue una sorpresa

Por: Jorge Rouillon

Miguel Woites dirije desde hace 53 años la agencia de noticias AICA. A los 90 años repasa su trayectoria.
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Todas las mañanas Miguel Woites va temprano a la sede de la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), a una cuadra de la Plaza de Mayo, al mediodía vuelve a su casa en Barracas para almorzar con su esposa, Lidia Amitrano, con quien ya celebró 65 años de casados y tiene cinco hijos, 27 nietos y 20 bisnietos, más tres en camino. La Legislatura porteña lo acaba de declarar “personalidad destacada de Buenos Aires”.

Nació en Lincoln, provincia de Buenos Aires, el 7 de junio (Día del Periodista) de 1928. Fue presidente nacional de la Juventud Obrera Católica y dirigió sus periódicos Juventud Obrera y Cruz y Espiga. En diciembre de 1955 el episcopado argentino decidió crear una agencia de información tras haber hallado difícil hacer oír su voz en la esfera pública. Woites se incorporó a ella unos meses después, cuando se hizo cargo de la dirección el padre Arnaldo Canale.

¿Cómo era AICA entonces?

Cuando me incorporé casi no funcionaba, hacía unas hojas en mimeógrafo, casi sin circulación.

¿Qué hicieron con Canale?

Empezamos a movernos, a conseguir recursos. Escribíamos el boletín, lo imprimíamos, lo llevábamos al correo. Éramos los dos solos.

¿Cuándo empezó el boletín semanal impreso?

El 11 de junio de 1956 comenzó la serie de boletines semanales, que hoy suman 2372. Hay una colección en la Biblioteca Nacional.

¿Tuvieron eco en los diarios?

La Nación, Clarín, La Prensa, La Razón y algunas revistas se suscribieron al boletín que hacíamos a pulmón.

¿Cómo lo hacían llegar?

Al principio por correo, luego iba un muchacho a llevarlo en mano.

¿Luego llegaron al uso del teletipo?

Por un convenio con Télam disponíamos de un tiempo de su transmisión. Incluíamos un servicio diario de noticias religiosas, que un redactor picaba en una cinta agujereada que luego se transmitía.

¿Algún hecho saliente de los primeros tiempos?

Lo que nos dio mucho trabajo fue el Concilio Vaticano II, realizado en Roma entre 1962 y 1965. Para conseguir las noticias hicimos un convenio con Aerolíneas Argentinas. Un sacerdote vicentino, el padre Rigazio, iba a la Sala de Prensa del Vaticano, copiaba a mano las noticias e iba rápido a la oficina de Aerolíneas en Roma. El gerente de esa empresa ponía el sobre en el primer avión que venía para Buenos Aires. Fue heroico. También colaboró monseñor Manuel Menéndez, que era obispo de San Martín. Era padre conciliar y además tenía carnet de periodista.

¿Usted se imaginó que un argentino sería elegido Papa?

Nunca lo pensé siquiera. Cuando lo eligieron a Francisco, me sorprendió. Aunque muchos hablaban antes de Bergoglio, fue una sorpresa.

¿Tenía mucho trato con él?

Antes de irse a Roma lo consultaba y me solucionaba muchos problemas. Cuando se estaba por ir para el cónclave le di una carta de un obispo. Me dijo: “La dejamos acá arriba de una mesa y cuando vuelva lo solucionamos”. Y no volvió nunca.

Cuando entrevistamos a Woites, acababa de rezar el Rosario con su esposa, como hace todas las tardes en su casa ese matrimonio tan unido.

¿Contó siempre con el apoyo de su familia?

Mis hijos desde chicos venían a la agencia después de clase y me daban una mano para imprimir, confeccionar los boletines, pasar a máquina noticias. Cuando crecieron, algunos trabajaron allí profesionalmente.


Miguel Woites escribió también en el semanario Esquiú, la agencia Télam y la revista Gente. En los años 60 participó en el programa de TV Parlamento 13. Presidió el Club Gente de Prensa, que agrupa a periodistas católicos. Hoy AICA está presente en las redes sociales y su página web es una fuente confiable de información religiosa. Cada día envía por correo electrónico un servicio gratuito a más de 100.000 direcciones.