última cita de su XXXI viaje apostólico

Pidió "una hermandad preocupada por el bien común”

En su discurso, el pontífice exhortó a autoridades, sociedad civil y al cuerpo diplomático de la isla Mauricio a acoger a los migrantes, luchar contra todas las formas de discriminación y desarrollar una política económica a favor de todos.
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El Papa Francisco invitó este lunes a dar la bienvenida y acoger a los migrantes, y lo hizo en la isla de Mauricio, adonde llegó para pasar apenas ocho horas. Subrayó la convivencia de sus diferentes culturas, etnias y religiones. Así lo dijo en el discurso a las autoridades y tras entrevistarse con Barlen Vyapoory, presidente interino tras la dimisión de la presidenta anterior, Ameenah Gurib-Fakim, por el uso personal de una tarjeta de crédito proporcionada por una organización benéfica. 

La visita del Papa ha retrasado el anuncio de nuevas elecciones tras la dimisión de la presidenta. En su alocución, el pontífice destacó el "rostro multicultural, étnico y religioso" del país y sobre todo, la belleza "de reconocer, respetar y armonizar las diferencias existentes en función de un proyecto común". Francisco recordó que Mauricio nació con la llegada de migrantes de diferentes horizontes y continentes, portadores de sus tradiciones, su cultura y su religión" y que "con el tiempo supieron enriquecerse con las diferencias". 

La historia de esta isla del Océano Índico demuestra "que es posible alcanzar una paz estable desde la convicción de que la diversidad es bella cuando acepta entrar constantemente en un proceso de reconciliación", subrayó. Y agregó que "esta es base y oportunidad para la construcción de una real comunión dentro de la gran familia humana, sin necesidad de marginar, excluir o rechazar".

Alentó a que asuman "el desafío de dar la bienvenida y proteger a los migrantes que vienen hoy para encontrar un trabajo y, para muchos de ellos, mejores condiciones de vida para sus familias". "Preocúpense de darles la bienvenida como sus antepasados supieron acogerse recíprocamente; como protagonistas y defensores de una verdadera cultura del encuentro que permita a los migrantes, y a todos, ser reconocidos en su dignidad y derechos", aseveró. 

El pontífice también llamó a "luchar contra todas las formas de corrupción". En un país que es un conocido paraíso fiscal, instó a promover una política "económica orientada hacia las personas y que sepa privilegiar una mejor distribución de los ingresos, la creación de oportunidades de empleo y una promoción integral de los más pobres". Les pidió no "caer en el altar de la especulación y la mera rentabilidad, que sólo toma en cuenta el beneficio inmediato en detrimento de la protección de los más pobres, de nuestro medio ambiente y sus recursos". 

En esta isla considerada un paraíso por sus playas y su biodiversidad, también exhortó a "implementar una conversión ecológica integral" para "no sólo a evitar terribles fenómenos climáticos o grandes desastres naturales, sino que también busca promover un cambio en los estilos de vida para que el crecimiento económico realmente pueda beneficiar a todos". 

Fuente: EFE