Lunes 26.02.2024

Poesía en diálogo con la cultura judía

Por: Daniel Goldman

Premio Nobel de Literatura. La poeta Louise Glück aporta una nueva lectura de la vida desde el Midrash y la Torá.
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Mientras estaba preparando esta columna me enteré que la americana Louise Glück se hacía acreedora al Nobel de Literatura. El prestigioso lugar que se le da a una poeta nos llena de gran orgullo. En las notas periodísticas que anunciaban el galardón, se destacaba una suerte de dialéctica que vincula su escritura con el Midrash. Esto me da pie a explicar de manera breve de qué se trata.

El Midrash es un género literario que comenzó a ser desarrollado por los rabinos de la época del Talmud, constituyéndose como una de las principales referencias interpretativas de la Biblia Hebrea. Esencialmente esta tarea fue realizada por los maestros rabínicos en el espacio de la sinagoga y no, como podría suponerse, en el estricto ambiente académico representado por las casas de estudio. Es decir que el cuerpo del Midrash son fundamentalmente las prédicas y sermones que proferían los peritos de la ley judía en los ámbitos populares de rezo y congregación comunitaria, lo que permitía la enseñanza de la palabra bíblica y su difusión a nivel masivo. El Midrash es el modo de exégesis más simple y creativa, y a su vez conforma un método de transmisión vigoroso. Muchas historias notorias que usualmente las confundimos como si fuesen partes de la Torá, son simplemente relatos pertenecientes a este estilo retórico, que permitieron llenar vacíos en la Biblia y que fueron completados por la imaginación de cada generación. Ese lugar vacante ocupado por la contribución del Midrash, aporta a la literatura hebrea enfoques legales, leyendas, comentarios y poesía, integrando una rica visión a la cultura judía. En definitiva la Torá y el Midrash deben ser entendidos como una sola trama argumentativa de un carácter indivisible. Por ello el reconocimiento a una poeta embellece a esa cadena milenaria de los comentaristas a través de la historia.

Finalmente me alegra que el laureado premio literario haya sido casualmente difundido antes de la festividad de “Simjat Torá”, “la Fiesta de la Alegría de la Torá”, que hemos celebrado el domingo pasado. En ella el pueblo judío concluye con la lectura del Deuteronomio e inmediatamente comienza con la recitación del libro de Génesis. Quiero destacar que “Simjat Torá” no es la conmemoración del libro bíblico, sino que es el agasajo a la dinámica de la lectura. Ofrecemos tributo “al arte de leer”. En este sentido me gusta pensar en que el encanto esté puesto en como descifrar una obra y no en ser propietario de la misma.

Publicar poesía es ponderar el arte de leer la realidad desde una arista bella y sensible. Por ello me entusiasma que alguien que se permite realizar una nueva lectura de la vida, sea reconocida en este 2020 por la Academia Sueca.