METAS DEL NUEVO PRESIDENTE DE LA AMIA

POR LA CONVIVENCIA

Guillermo Borger cuenta sus planes en favor de la pluralidad y armonía en la colectividad judía.
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A dos meses de su asunción como presidente de la AMIA, el primero en la historia de la corriente ortodoxa Guillermo Borger asegura que la prioridad, como lo planteó en su campaña, sigue siendo “estar en paz con todas las instituciones involucradas con la mutual, por ejemplo con la DAIA y la agrupación Familiares y Amigos de las víctimas de la AMIA”.
Al destacar el espíritu pluralista  e inclusivo, cita como ejemplo el acto del 18 de julio con motivo de un nuevo aniversario del atentado a la mutual, donde después de muchos años se logró congregar a los distintos sectores de la colectividad en un mismo acto.
Además, subraya que ya tuvo “acercamientos con otras entidades históricamente enfrentadas con la mutual porque también, al ser ésta una institución  comunitaria, queremos acrecentar el presupuesto para destinarlo a la acción social, las actividades socio– deportivas y la educación para todos
los judíos”.
Borger reconoce que algunos temas urgentes a veces sobrepasan a los importantes. “Tenemos que estar muchas veces ‘atajando penales’; pero lo tomo con gusto”, aclara. Y agrega: “El desafío es permanente, a cada instante porque tener la honra de dirigir una institución judía dedicada a la asistencia social y a la cultura, con múltiples actividades, no da descanso”.
En cuanto a la educación, convocó a las 34 escuelas judías que conforman la red, para hacer un relevamiento de sus necesidades. “Fue muy auspicioso que hubiera un 95% de asistencia –arma– porque uno de los compromisos que asumí es visitar personalmente cada una de ellas (cosa que hace mucho tiempo no se hace) para escuchar y ayudar en lo que se pueda. Hay que tratar de que el factor económico no sea privativo para nadie que quiera estudiar realmente”, asegura.
En ese estilo de gestión plural e inclusiva que asumió Borger están incluidos también los clubes: “Quiero estar presente en cada instalación para ver en vivo y directo los problemas por los que pasan”, dice.
No deja de subrayar uno de los más prestigiosos aportes sociales que hizo la mutual: su bolsa de trabajo, por la que pasaron cientos de personas. Y que no quiere descuidar. “Es una de las más importantes gestoras de trabajo para toda la comunidad argentina, que ofrece un aporte no sólo económico sino social en todo sentido”, se enorgullece. Además, en AMIA funciona un centro de día donde se alimenta y asiste a quien lo necesite. “Hace pocos días rmamos un convenio con el PAMI para adultos mayores que permitirá que puedan ser atendidas 150 personas en condiciones de vulnerabilidad social”. Con entusiasmo, dice: “Tenemos mucho para hacer y por suerte todo se está llevando a cabo satisfactoriamente”.