Nota del suplemento Valores Religiosos

Por qué el nuevo beato Carlo Acutis despertó tanto interés en el mundo

Sorprendido por el gran atractivo que suscitó la vida y obra del adolescente italiano -más allá de la preservación de su cuerpo-, el prolífico escritor argentino de temas religiosos Jesús María Silveyra se puso a investigar y comparte sus conclusiones.
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Jesús María Silveyra *

Me pidieron que escriba sobre Carlo Acutis. No sé quién es. Me dicen que fue beatificado por el Papa Francisco el 10 de octubre de 2020 en Asís, Italia. Se le ha reconocido un milagro en la iglesia de Nuestra Señora de Aparecida, en Campo Grande, Brasil. Un niño que tenía una enfermedad de páncreas anular y que corría serios peligros de muerte, fue curado al ser bendecido con las reliquias de Carlo Acutis, que habían llegado a la iglesia el 12 de octubre de 2010, fecha del aniversario de su muerte. El niño, misteriosamente, se curó para siempre. Sigo sin entender.

Comienzo a investigar en las redes. Aparece un video con su cuerpo, colocado en un féretro abierto en la iglesia y santuario “del Despojo” de Asís (fue allí donde san Francisco se quitó las vestiduras frente a su padre Pietro Bernardone). Hay mucha gente agolpada en torno al sarcófago de Carlo. Lo notable es que este joven de quince años murió el 12 de octubre de 2006 y su cuerpo está bien conservado. Algunos hablan de milagro, de que está incorrupto, pero el obispo de Asís, Doménico Sorrentino, señala que fue tratado con técnicas de conservación, aunque no le faltaba ninguno de sus órganos.

Vestido con ropa deportiva, un buzo azul, jeans y zapatillas, tiene las manos juntas sobre el pecho con un rosario. Parece dormido. Su madre, dice que apenas se le ha oscurecido un poco el color de su piel (porque lo trataron con siliconas). Lo observo tras la pantalla del computador. Su cuerpo es largo, medía un metro setenta y ocho. Tiene los ojos y la boca cerradas, pero con un algo que le da un toque angelical. Me pregunto: ¿por qué razón llegan tantos peregrinos a venerarlo? ¿por qué se han formado grupos de oración con su nombre en distintas partes del mundo y su fama se extiende sin parar? ¿qué ha hecho en su vida para semejante preludio de santidad?

Carlo Acutis nació en Inglaterra el 3 de mayo de 1991. Sus padres son italianos y estaban allí por razones laborales. Fue bautizado el 18 de mayo, por tradición familiar ya que, como dicen sus padres, ellos no eran practicantes en aquel momento. En el mes de septiembre regresan a vivir a Milán. Es una familia acomodada, de buenos recursos. El niño crece y a los tres años ya sorprende a sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano, porque quiere entrar en las iglesias para saludar a Jesús. Ellos no entienden el porqué de semejante pedido. La que sí lo entiende es su niñera polaca, de nombre Beata, católica ferviente quien, al decir de Carlo, será quien lo formará en la fe.

A los siete años pide recibir la primera comunión, aunque en su colegio católico no se estila hacerlo tan pronto. Lo autorizan. Comienza a ir a misa diariamente, si no lo acompañan sus padres, lo hace primero con su niñera y más tarde con Rajehs Mour, un hindú de la casta brahmánica que trabaja en la casa y quien se terminará convirtiendo a la fe católica. La misa, la comunión diaria y la Adoración eucarística, lo van sumergiendo en el Cristo vivo y presente en la eucaristía, que lo hará siempre decir: “Mi autopista para ir al cielo es la eucaristía”. Además, se hará devoto de María y comenzará a rezar diariamente el rosario que llevará enrollado en su muñeca derecha. “María fue la única mujer en mi vida”, dirá a sus padres antes de morir.

En el colegio es un buen compañero, sencillo, simpático, feliz, que se brinda a los otros con facilidad y trata de hablarles de la fe. “Estar unido siempre a Jesús, ese es mi proyecto de vida”. Juega al fútbol asiduamente, le gustan los animales (especialmente los perros) y remonta barriletes, pero su mayor atracción será la informática y la tecnología.

Muchos de sus compañeros dirán que eran un genio con un computador.

Carlo aprovecha esa facilidad para hacer páginas y producir videos sobre estudios que irá realizando a lo largo de su corta vida. Entre sus investigaciones sobresalen una que realizó para explicar la “transubstanciación” de la hostia en el cuerpo de Jesús; y otra sobre los “Milagros eucarísticos”, es decir sobre sucesos acontecidos en el mundo en los que una hostia se convierte en pedacitos del cuerpo de Jesús, por lo general latentes o sangrantes.

Sus padres, ya más robustos en la fe y dados los deseos de su hijo, lo acompañarán a varios lugares del mundo donde se han producido estos milagros eucarísticos. Luego, Carlo subirá la investigación en la red. “Cristo está allí, vivo. Su presencia es real”. Hoy se puede ver en la página www.carloacutis.com, donde hasta se mencionan algunos en Argentina.

Carlo es muy inteligente, aprende inglés y francés para poder investigar sobre estos temas y también le interesan las apariciones de la Virgen en Fátima y Lourdes. Sin embargo, no se conformará con su vida espiritual, ni familiar, sino que saldrá a repartir comida o ayuda a los más necesitados y formará parte del voluntariado del colegio secundario de los jesuitas. Así, hará amigos por todo el barrio, de distintas razas, religiones y condición social, que llenarán la iglesia el día en que se celebra su funeral, sorprendiendo a sus padres porque no sabían de dónde conocía tanta gente. “Para mí, ser cristiano implica observar el mundo y trasmitir mi alegría y fuerza a los demás”, se le escuchaba decir a Carlo.

A todo ello, sumaría su gran intuición, que lo hará predecir el nacimiento de sus hermanos mellizos y hasta su propia muerte, algo que dejaría grabado en un video: “Estoy destinado a morir”. Y al poco tiempo, con tan sólo quince años, su salud se deteriora repentinamente. Una gripe que parece ser paperas, la internación y el diagnóstico de leucemia fulminante del tipo M3. 

En el tiempo de espera ofrecerá sus sufrimientos por el Papa, la Iglesia, la conversión de todos los pecadores y para pasar directamente al cielo sin tener que ir al Purgatorio. Pese al dolor, conservará la alegría. “La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo y la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios”. Su último deseo fue pedirle a su madre que lo entierren en Asís, donde la familia tenía una casa.

Muere el 12 de octubre de 2006 y su cuerpo es trasladado a Asís en enero de 2007, para darle finalmente descanso en el santuario “Del Despojo” el 6 de abril de 2019. Lo habían declarado Venerable el 5 de julio de 2018. Una frase de Carlo recuerdan siempre sus amigos: “Todos nacemos originales, pero algunos mueren como fotocopias”. Evidentemente, no fue su caso. Lo llaman ahora, el “Patrono de Internet”.


* Su último libro publicado es “Al tercer día” (Amazon.com)