Sábado 16.05.2026

Cuestiones astronómicas y de calendario

¿Por qué los cristianos no celebran la Pascua en la misma fecha?

Católicos y protestantes celebran según el calendario gregoriano, mientras que los ortodoxos lo hacen siguiendo el juliano, que usan para fijar las fechas litúrgicas, por esto hay un desfase que actualmente es de unos 13 días entre las tradiciones.
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La Pascua es la celebración central del cristianismo, pero, paradójicamente, no todas las confesiones cristianas la conmemoran el mismo día. La diferencia de fechas se debe principalmente a cuestiones astronómicas y de calendario que han evolucionado a lo largo de la historia.

Según explica la priora del Monasterio de la Conversión de las Hermanas Agustinas de Madrid, Carolina Blázquez, “la Pascua cristiana se celebra en relación con la Pascua judía”, ya que la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús ocurrieron históricamente en esa festividad. La Pascua judía tiene lugar el 14 de Nisán, un mes del calendario hebreo que sigue un ciclo lunar y cuya fecha varía entre marzo y abril.

En 2025 hubo una coincidencia histórica y todos los cristianos celebraron el 20 de abril la Pascua. Sin embargo, este año las fechas vuelven a separarse debido a los diferentes calendarios —gregoriano y juliano— que utilizan las iglesias de Occidente y Oriente. Para los católicos y protestantes, este año la Pascua se celebra el 5 de abril. En cambio, la Pascua Ortodoxa se celebra el 12 de abril, una semana después.

Para calcular la fecha de la Pascua cristiana, los primeros cristianos intentaron determinar el equinoccio de primavera, estableciendo como referencia el 21 de marzo. Sin embargo, “esto no siempre se corresponde con la realidad astronómica, ya que varía algunos días”, explica Blázquez. Esta incertidumbre llevó a que hayan existido tradicionalmente dos criterios para fijar la fecha de la Pascua, lo que generó discrepancias entre las distintas tradiciones cristianas.

El Concilio de Nicea, celebrado en el año 325, intentó unificar con un único criterio el cálculo de la fecha pascual, estableciendo el domingo posterior a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera.

Ese primer concilio ecuménico, es decir la primera reunión de obispos cristianos celebrada en Nicea (hoy İznik, en Turquía), también puso las bases para llegar a un consenso en la Iglesia a través de una asamblea que representara a toda la cristiandad. Además “se llegó a un acuerdo común y durante 1.300 años se celebró la Pascua de forma conjunta”.

No obstante, en el siglo XVI, la reforma del calendario introducida por el Papa Gregorio XIII marcó una nueva división entre las iglesias cristianas.

“Antes se seguía el calendario juliano, impuesto por el imperio Romano pero, con el paso de los años, por imprecisiones en la medición astronómica había acumulado un desfase de 10 días con respecto a los ciclos reales de la luna”, explica la también profesora asociada de la Universidad española de San Dámaso.

Para corregir este problema, el calendario gregoriano ajustó la medición del tiempo, eliminando el desfase que se había acumulado hasta ese momento.

Sin embargo, las iglesias ortodoxas, aunque con el tiempo adoptaron el calendario gregoriano para las cuestiones civiles y organizativas del día a día, “siguen utilizando el calendario juliano para fijar las fechas litúrgicas”, explica Blázquez. “Por eso, hay un desfase que actualmente es de unos 13 días entre ambas tradiciones”, detalla la experta.

Por este motivo, los católicos y protestantes celebran la Pascua según el calendario gregoriano, mientras que los ortodoxos lo hacen siguiendo el juliano.

La división en la fecha de la Pascua es vista por muchos como un problema ecuménico. El Papa Francisco expresó en varias ocasiones la necesidad de unificarla. En una declaración pública en la Basílica de Letrán, llegó a decir que, si se sigue el criterio ortodoxo sin ajustes, “va a llegar un momento en que celebraremos la Pascua en agosto”.

En el ámbito ecuménico, han nacido varias propuestas para zanjar esta cuestión. “Los ortodoxos proponen basarse exclusivamente en el dato astronómico, sin seguir ni el calendario juliano ni el gregoriano”, explica Blázquez. Esto implicaría calcular cada año el equinoccio de primavera en función del meridiano de Jerusalén, dado que “Jesús murió en Jerusalén y ese sería un criterio unificador”.

Más allá de las cuestiones astronómicas y calendáricas, unificar la fecha de la Pascua supondría un gran avance en el camino hacia la unidad de los cristianos. Blázquez destaca que “cuando se hizo el cambio al calendario gregoriano en el siglo XVI, ya existía la división entre Oriente y Occidente, por lo que los ortodoxos no participaron en la decisión”.

Fuente: ACI Prensa