Tras John F. Kennedy en los setenta

Por segunda vez EE.UU. podría tener un presidente católico

Joe Biden, de fe practicante y misa dominical habitual, lo será de ganarle a Trump y llegar a la Casa Blanca. No obstante, tendrá temas en los que volverá a chocar con los obispos católicos: aborto y "matrimonio" homosexual, entre otros.
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El candidato demócrata Joe Biden, de ganar las elecciones, puede convertirse en el segundo presidente de fe católica practicante en la historia de Estados Unidos, tras la primera de John F. Kennedy en la década del sesenta. 

Biden siempre ha confesado su fe católica y no oculta su práctica religiosa, aunque ha tenido encontronazos con los obispos católicos estadounidenses por temas urticantes como el aborto y la uniones civiles entre personas del mismo sexo.

El candidato demócrata y su esposa, ambos católicos, asisten habitualmente a la misa dominical en la parroquia de San José, en Greenville, Estado de Delaware.

Biden suele llevar un rosario en su muñeca izquierda, un regalo que su hijo menor, Hunter, le dio a su hijo mayor, el fallecido Beau Biden, después de una visita a la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en Ciudad de México.

En junio de 2011 se reunió, sin agenda previa, con Benedicto XVI, quien lo recibió para hablar sobre la situación en Medio Oriente. Luego estuvo en marzo de 2013 en Roma, para la inauguración del papado de Francisco, junto con Nancy Pelosi, y la gobernadora Republicana, Susana Martínez, de Nuevo México.

En 2016 estuvo en el Vaticano para ofrecer una conferencia sobre medicina regenerativa y pronunció un discurso en Casina Pio IV del Vaticano, sede de la Academia Pontificia de las Ciencias.

En las últimas semanas de campaña, Biden elogió la encíclica Laudato si' sobre el cuidado de la casa común del Papa Francisco, también habló de la reciente Fratelli tutti, sobre fraternidad y amistad social, prometiendo aplicarla.

Durante el proceso electoral, Biden dijo también claramente que su administración volverá a conectar a Estados Unidos con los acuerdos de la cumbre climática de París, que Donald Trump desestimó; intentará reformar el sistema inmigratorio actual del país que causó separación de familias, así como el de salud, para que todos, no a través de un mecanismo universal, sino público y privado, puedan tener cobertura médica.

Sin embargo, Joe Biden tuvo enfrentamientos fuertes con los obispos de Estados Unidos. En 2008, al lanzarse como vicepresidente haciendo fórmula con Barack Obama fue atacado por su por su posición en temas como el "matrimonio" gay y el aborto.

En relación con esos puntos, Biden dijo que su creencia personal es que la vida humana comienza en el momento de la concepción, pero políticamente se define como pro-elección o pro-choice (a favor del aborto).

Varios obispos en su momento insistieron en que, a pesar de sus puntos de vista personales, dada su postura política proaborto, si Biden se presentaba a comulgar en su diócesis, sería rechazado.

El obispo Michael Sheridan, que supervisa la diócesis de Colorado Springs, dijo en ese entonces que Biden debería saber que sería rechazado y que él "haría todo lo posible" para asegurarme de que sepa que no debería recibir el sacramento de la comunión.

Los líderes de la Iglesia de los Estados Unidos también criticaron la propuesta "Obamacare", que incluía la anticoncepción con algunos productos abortivos, como parte de la atención médica estándar para mujeres.

Y también tuvo roces por apoyar a la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas (LCWR) que expresa abiertamente su respaldo a temas como el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo y el Obamacare.

De proclamarse presidente de Estados Unidos, la relación con la Iglesia católica sería, a priori, bastante compleja.

Fuente: VR y agencias