30° ASAMBLEA FEDERAL EN LA PLATA

Por segunda vez una mujer preside la Acción Católica

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En un espacio de diálogo y revisión de las acciones que realiza en todo el país, la Acción Católica celebró, el pasado fin de semana, su 30° Asamblea Federal en la ciudad de La Plata, renovó sus autoridades y definió los objetivos para el próximo trienio. A partir de este año y por segunda vez la institución será presidida por una mujer: Claudia Carbajal, de la diócesis de San Martín, a la que acompañarán como vicepresidentes, Juan Ignacio Olivetto, de La Plata y Agustín Merlo, de Lomas de Zamora. Monseñor Luis Fernández, obispo de Rafaela, será su asesor general.

El encuentro, que convocó a 500 dirigentes en forma presencial y 800 comunidades de todo el país, se vivió con un particular entusiasmo misionero personal y comunitario a través de numerosos gestos que se transmitieron en forma virtual por plataformas y redes. En La Plata, los participantes visitaron el Hospital de Niños, la cárcel, los barrios humildes, centros comerciales y hogares de ancianos. También se pintaron murales en espacios parroquiales y se realizó un encuentro ecuménico e interreligioso, además de reuniones con miembros de organismos de gobierno y organizaciones civiles. Bajo el lema “Todos ustedes son mis hermanos” (Mt 23,8) “90 años abrazando todas las vidas, testimoniando la esperanza”, y coincidiendo con la festividad de la Virgen de Luján, patrona también de la Acción Católica, se convocó a una caravana mariana que partió desde la catedral platense al colegio San Vicente. Allí se asistió a la representación de la vida de Sor Ludovica de Angelis, beatificada por Juan Pablo II, dedicada especialmente a la atención de niños en La Plata. La Asamblea es el resultado de un trabajo de escucha de todos los miembros de la institución en espacios de niños, jóvenes, adultos. Y sectoriales, parroquiales, diocesanos, regionales y nacionales. De esta manera se elabora el trabajo institucional que guiará las acciones en todo el país los próximos tres años. El propósito es impulsar la vida de las comunidades, desde Jujuy a Tierra del Fuego, con el cuidado necesario para regenerar los vínculos heridos por la pandemia y las situaciones de desencuentro y violencia social, siendo instrumentos de paz inspirados en la encíclica Fratelli Tutti y en comunión con la Iglesia.