CIUDAD DE BUENOS AIRES. LAS ESCUELAS PARROQUIALES SE MULTIPLICAN EN LAS VILLAS

Por una educación integral

Por: María Montero

En los últimos doce meses, la Iglesia abrió tres colegios en asentamientos porteños. Busca que los chicos se instruyan donde viven.
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La población de las villas porteñas crece sensiblemente desde hace años. Al menos la mitad de sus habitantes son niños y adolescentes. El índice de natalidad es el doble respecto del promedio de la Ciudad. Esto sin contar las migraciones de las familias, generalmente con muchos hijos, que buscan un futuro mejor en Buenos Aires.

Frente a esta realidad, la Iglesia católica, a través de sus curas villeros, busca salir al encuentro de los más necesitados con una educación inclusiva. “Fundar escuelas en las villas es una necesidad central”, declara Santiago Fraga, secretario ejecutivo de la vicaría de Educación del arzobispado porteño. Y agrega que “desde la Vicaría se asumió este desafío abriendo, en promedio, dos escuelas por año”. Aunque también reconoce que la gente de los barrios acompaña “porque tiene una gran confianza en todas las iniciativas que la Iglesia despliega allí”.

En los últimos 12 meses, por ejemplo, se inauguraron tres colegios dentro de las villas: la secundaria Madre del Pueblo, en el Bajo Flores; la escuela infantil Cura Brochero, en Barracas, y la secundaria Virgen Inmaculada, en Villa Soldati. En marzo del próximo año se abrirá el jardín Nuestra Señora del Carmen, en Ciudad Oculta, que se sumará a los ya existentes colegios Santa Teresa de los Andes, Virgencita de Luján, Jardín Virgen de Itatí y Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé. En total, ya son nueve los colegios que funcionan dentro de las villas.

“La idea es que los chicos estudien donde viven, como es en la mayoría de los barrios de la capital”, dice el padre Pablo Baya Casal, a cargo de una escuela de Villa Soldati. Y haciendo referencia a la frase de Pablo Freire “la cabeza piensa donde están los pies”, señala: “pensar una educación para la villa viviendo en ella es un contexto más real.

Además, es muy valioso que la iniciativa parta de la Iglesia porque les permite conservar la fe como motivo de identificación que supera las nacionalidades, teniendo en cuenta que la mayoría de la población es de origen paraguayo, boliviano, peruano y argentino, del interior del país”.

El padre Damián Reynoso es el vicario encargado de la educación en la Villa 15 de Ciudad Oculta. “En la zona sur las escuelas públicas están desbordadas -cuenta-. En este momento tenemos una guardería con 40 chicos y ya están anotados 160 para el nivel inicial que se abrirá el año que viene al lado de la parroquia. Pero -aclara- con una población de 30 mil personas, ya no se puede considerar una villa de emergencia, sino un barrio con las características propias de cualquier otro; por eso, buscamos que tanto la educación como la salud ingresen para quedarse. Y como Iglesia -agrega-, tenemos algo más que ofrecer, que es la fe”.

La demanda también surge de los padres que eligen a sus hijos las escuelas parroquiales. Muchos participan en Cáritas, del club o tienen familiares que están en recuperación de adicciones en los centros que tienen las parroquias, y sienten que de esa manera los chicos están más contenidos. Además, está la motivación económica. Por un lado, tienen una educación privada gratuita y no gastan en transporte. Pero sobre todo, porque acceden a una educación con un fuerte contenido en valores.

Fraga señala que “no se trata de “aguantar” a los chicos dentro de la escuela, sino de darles oportunidades desde el aprendizaje”. En este sentido, afirma que, si bien los curas trabajan en las periferias, las estrategias son de primer nivel. Baya Casal añade: “hay que estar acá para saber cuáles son las necesidades de los pibes. Tienen que salir a trabajar, viven en condiciones de hacinamiento, muchos cuidan a sus hermanitos. Es fundamental la contención, pero es desafío es nivelar para arriba”. Pero concluye: “para mi es una gran alegría poder ver que los chicos crecen al amparo y en la esperanza de que puede haber un futuro mejor para ellos, que podemos formarlos hacia un mundo con mayor sentido”.