Prédica con una de cal y otra de arena para el kirchnerismo

Por: Sergio Rubin

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Luego de que se endureció la cuarentena en la zona metropolitana, el Gobierno obtuvo un implícito respaldo de la Iglesia a su estrategia de priorizar la salud a la economía. Pero también el kirchnerismo hoy en el poder -y en menor medida la oposición y hasta el empresariado- fue blanco de una recomendación interpelante: que “no debe haber espacio para la especulación”, ni “para acaparar  con las necesidades del pueblo”, ni para “las ideologías, las posturas partidistas o los intereses sectoriales”.

Los señalamientos eclesiásticos, a cargo del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, en la homilía del siempre relevante escenario del tedeum por el 25 de Mayo en la catedral porteña, se produjeron en un momento social muy sensible: crecientes quejas en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano por una vuelta atrás parcial de la flexibilización, y protestas en Córdoba y Mar del Plata por su prolongación, mientras aumentan la cantidad de contagiados, especialmente en el AMBA.

Pero también se profirieron cuando la situación política se tensó por la potenciación de los roces entre referentes del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio, que empañaron el clima de convivencia que capeó en el comienzo de la cuarentena. Acaso el hecho de mayor tensión se produjo el sábado cuando, en medio de la conferencia de prensa sobre la pandemia que encabezaba el presidente, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, embistió contra su antecesora en la provincia.

Consciente de que el debate salud-economía es muy controversial, el cardenal Poli apeló a palabras del Papa Francisco, quien semanas atrás elogió las “medidas ejemplares” a favor de priorizar la vida que tomaron determinados gobierno, aunque ello supone un “descalabro económico”, porque lo contrario “llevaría a la muerte a muchísima gente, algo así como un genocidio virósico”. Además de calificar de “samaritanos anónimos” a los que asisten ante la pandemia.

La Iglesia viene desplegando en la emergencia una intensa obra social, sobre todo en las villas de la zona metropolitana, donde distribuye miles de viandas diariamente a través de sus comedores comunitarios. Acondicionó instalaciones para alojar a adultos mayores, los de mayor riesgo. Y en muchas iglesias se vacuna contra la gripe. Hay también en marcha un campaña interreligiosa para armar un millón de cajas con alimentos y productos de limpieza.

En un contexto tan delicado –el cuarenta por ciento de las cajas de la campaña interreligiosa que ya se repartieron fueron a parar a gente de clase media que durante la cuarentena cayó en la pobreza-, Poli subrayó la importancia de “preservar la unidad”. Esto se complica no solo por las pujas políticas, sino porque Cristina Fernández aprovecha la atención de la sociedad en la salud y la economía para tratar de desactivar los procesos judiciales que se le siguen.

Hace un año, en el tedeum anterior, cuando el deterioro económico se profundizaba, Poli propuso un “pacto nacional” para sacar el país adelante. En verdad, repetía con otras palabras un viejo anhelo de la Iglesia verbalizado sobre todo durante la crisis de 2001, apoyado por toda la dirigencia, pero jamás concretado. Es obvio que esa aspiración eclesial no solo sigue vigente, sino que es mayor ante los devastadores efectos de la pandemia.

Pero no parece que se esté más cerca de su concreción. El presidente, a paso cansino, apenas intenta poner en marcha un demorado consejo económico y social. ¿Acaso es su vicepresidenta la que más se opone a abrir el juego y escuchar otras voces? Eso sí, esta vez Poli tuvo que hacer algo más básico que una exhortación a un gran acuerdo: un llamado para que nadie trate de sacar ventaja en medio de la desgracia.

Como en el juego de la Oca, debió retroceder varios casilleros obligado por las circunstancias, como si algunos dirigentes no hubiesen aprendido nada ante semejante hecatombe que vive el país y el mundo. Pero esto no es un juego. Y sería terrible que tanto dolor y tanta penuria no mejoran el mezquino quehacer de la política argentina.