Miércoles 24.04.2019

INICIATIVA DE LA VICARIA PORTEÑA. CONCIENTIZAR DESDE LA INFANCIA SOBRE EL CUIDADO DEL PLANETA

Pusieron en marcha las “aulas por la ecología”

Por: María Montero

Forman parte del proyecto global “aulas amigas”, cuyo objetivo es conectar alumnos de nivel primario de todo el país mediante el uso de la tecnología, con una propuesta de colaboración.
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La última encíclica papal Laudato Si, en la que Francisco exhorta a cuidar la “casa común” y propone el diálogo sobre el medio ambiente en la política internacional, resultó un significativo aporte en la Cumbre del clima, que se celebró hace pocos días en París. Pero también invita a apostar, en lo cotidiano, por otro estilo de vida, por una educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente.

Concientizar desde la infancia sobre la importancia de las reservas naturales y el cuidado para la vida, es lo que impulsó a la Vicaría de Educación porteña, junto a la Fundación Telefónica de Argentina, a iniciar el programa “aulas por la ecología”, como parte del proyecto global “aulas amigas”. Este último, viene siendo desarrollado desde hace 10 años en diferentes ediciones –aulas por la paz, por el encuentro, del mundial- y tiene como fin vincular alumnos de nivel primario de todo el país mediante la integración de tecnología, con una propuesta colaborativa.

“En el caso de aulas por la ecología –explica Luciana Alonso, coordinadora del programa- los aportes del Papa Francisco acerca del cuidado del medio ambiente, sirvieron de base para que más de 600 chicos asumieran roles de “investigadores científicos” e indagaran sobre los problemas naturales”.

Este proyecto, que abarca otras áreas, como la de Lengua, Ciencias Naturales, Informática y Educación en Valores fue también clave para el apoyo de la Fundación Telefónica, donde están convencidos de que es un modo creativo de educar en el respeto por la ecología. Las aulas que participan son de colegios estatales y privados, Ong y centros comunitarios de todo el país. “Los de menos recursos técnicos como la escuela del Paraje de Ñirihuau, en Río Negro, que tienen que viajar varios kms. hasta un hotel que le presta la conexión, son ejemplo del entusiasmo de los alumnos y la seriedad de los directivos”, describe Alonso.
La actividad finalizó hace unos días, con una videoconferencia entre 18 escuelas de todo el país conectadas por skype y el Cardenal Poli, donde el arzobispo compartió su propio proyecto ecológico.

“Mi experiencia comenzó en La Pampa, donde estuve 5 años — contó Poli- y allí, por la tala de bosques, comenzó a desaparecer el caldén, un árbol muy antiguo que sólo crece vigoroso en esa zona; esto provocó que también hoy estén a punto de extinción algunas aves”.

Reproducir un caldén es muy difícil. Las semillas tienen que ser digeridas por los animales que al depositar el guano en la tierra hacen que crezca la planta. Pero el arzobispo explicó que un niño le enseñó a raspar la semilla en ambos lados con una caja de fósforos para que penetre la humedad, y de esa forma lograban germinar.

Su experimento en la provincia tuvo éxito hasta que el Papa Francisco lo trasladó a Buenos Aires. “Este niño, entonces, me regaló muchas semillas y me pidió que continúe haciéndolo aquí”, continuó Poli, quien reveló que ya tiene 200 caldenes en el arzobispado que regala a quienes vienen a visitarlo desde La Pampa.

“Aprender es siempre compartir” – afirma Alonso-; por eso invita a hacer lazos con chicos de Argentina y otros países para construir una cultura del encuentro.