OPINION - AUTOR: SERGIO RUBIN

¡QUIEN LO HUBIESE IMAGINADO!

Por: Sergio Rubin

Comparte

¿Acaso alguien hubiese imaginado hace poco más de un año todo lo que pasaría en los meses siguientes en una Iglesia que estaba muy golpeada por escándalos varios? ¿La sorpresiva
renuncia de un Papa? ¿La elección de un sucesor jesuita y latinoamericano? ¿La revolución cultural que
está encarando en la comunidad católica Francisco? ¿Su papel protagónico en la escena mundial al punto de haber sido el “hombre del año”? Un estimado colega -agnóstico- suele decir que en los peores momentos los cardenales terminan acertando al elegir la persona adecuada para salir adelante. Desde la fe se dirá que es la acción del Espíritu Santo, que -por lo pronto- le dio a Bergoglio una extroversión y una sonrisa que no tenía aquí, como él mismo dice. Pero sí tenía la sencillez, austeridad y cercanía.
El liderazgo. Y la visión de cómo debe ser la Iglesia de comienzos del Tercer Milenio, que en acción
parece un nuevo concilio. O, mejor, la profundización de las inspiradas directrices del Vaticano II.