FORO INTERRELIGIOSO EN LA USINA DEL ARTE

Referentes religiosos acordaron acciones ante el cambio climático

Fue en el marco de la Cumbre Mundial de Alcaldes C40 que trató esa problemática en Buenos Aires.
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En el marco de la Cumbre Mundial de Alcaldes C40 que se realizó el mes pasado en Buenos Aires para coordinar acciones ante el cambio climático, por primera vez se desarrolló paralelamente un Foro de Diálogo Interreligioso y Social con el propósito de hacer un aporte desde su perspectiva. Referentes de las religiones del país manifestaron al término de sus deliberaciones su compromiso de trabajar conjuntamente en favor del medioambiente. En ese sentido, ofrecieron integrar un “consejo consultivo permanente para impulsar decisiones, velando y acompañando la implementación responsable de las medidas necesarias, tanto en el sector público como privado, para atender la crisis climática”.

Convocados por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, los líderes de los credos y dirigentes de comunidades de fe debatieron en grupo y en plenarios durante una jornada en la Usina del Arte, en el barrio porteño de La Boca. En la declaración final proponen ante todo que “el modelo de diálogo interreligioso sea usado para el consenso de políticas públicas que promuevan el uso responsable de los recursos junto al renacer de un sentido global de una jornada local de concientización ambiental”.

Afirman que “necesitamos una toma de conciencia de nuestra responsabilidad personal sobre el ambiente, sobre la creación. Porque es preciso una renuncia al individualismo ambiental y al mal uso y explotación de los recursos dados, y un compromiso hacia las otras personas presentes y venideras y a todo ser viviente. Somos parte de un planeta y nuestra responsabilidad -señalan- es poner nuestra religiosidad en acción, promoviendo la trascendencia e integrándola a la vida ciudadana en todas sus esferas: familia, educación, instituciones, vida pública”.

"Proclamamos que las familias son las primeras formadoras de valores y generadoras de hábitos, donde se incorpora que estamos al cuidado del planeta, que la acción individual tiene impacto y que hay que cuidar la vida”, aseveran. Pero advierten en ese sentido que “como la familia es impactada por el contexto, es necesaria la articulación con otros actores religiosos, sociales, culturales y educativos para tener la información, las herramientas y las redes que la lleven a cumplir con su misión”.

Consideran que si bien “el planeta es uno y estamos en la misma barca”, el cambio climático “afecta en mayor medida a las poblaciones más vulnerables. Es por ello -aseguran- que nos comprometemos a educar, concientizar, difundir y movilizar el compromiso por nuestra tierra, asumiendo el carácter transversal del problema, valorando el aporte de las religiones al respeto y reconocimiento de la dignidad de la persona y el destino común que compartimos”.

Durante el foro -organizado por la Dirección General de Entidades y Culto y la Unidad de Proyectos Especiales Dialogo Social- el filósofo judío Santiago Kovadloff presentó el libro Aportes de las Religiones al Cambio Climático. La conferencia con la que terminó el encuentro estuvo a cargo del presidente del Episcopado, monseñor Oscar Ojea; el ministro de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, y el secretario de Relaciones Internacionales del Gobierno porteño, Fernando Straface.

En la Cumbre Mundial de Alcaldes se leyó una carta que el Papa Francisco le envió al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en la que afirma que “urgen alcanzar acuerdos de cooperación con la mayor participación de todos los ciudadanos en la búsqueda de soluciones reales” ante “las consecuencias evidentes del cambio climático”. El pontífice manifiesta su deseo de que “los esfuerzos realizados para llevar adelante esta cumbre puedan volverse operativos y, de este modo, contrarrestar la tentación de generar proyectos y declaraciones formales incapaces de convocar y suscitar adhesiones de transformación y cambio”. Cita un pasaje de Laudato Si’, en el que afirma que “un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”. Finalmente, anima a impulsar en las comunidades “una cultura en la que todos se sientan convocados a colaborar como instrumentos de Dios en el cuidado de la creación” y “que siga siendo una casa para todos”.