Miércoles 24.04.2019

JUDÍOS

Resignificar el sentido de Pesaj

Por: Daniel Goldman

La festividad implica rescatar dimensiones ocultas para volver a un cauce de armonía.
Comparte

En pocos días, la festividad de Pesaj llegará a nuestros hogares a través de la rememoración de una historia que data de la época de Moisés, nuestro mayor maestro y profeta. Repasando algunos apuntes sobre la Pascua judía, encontré una brillante frase de Michael Walzer, el destacado académico de la Universidad de Princeton, quien sostiene que “desde la tradición judía, la opresión faraónica, la liberación, una tierra prometida y el Sinaí son los elementos que determinan nuestra percepción del mundo”.

1. Opresión. Dondequiera que vivas y como vivas, puede haber algo o mucho de hostilidad, algo o mucho de arbitrariedad, algo o mucho de humillación. La opresión sofoca. Pero la pulsión de la vida nos obliga a no dejarnos sucumbir.

2. Liberación. Es el estado de toma de conciencia. Es la innovación del descubrimiento que nos ilumina en la sombra para no permitirlo fenecer, sabiendo que no todo porque fue así tiene que seguir siendo así.

3. La Tierra Prometida. Siempre hay un sentido oculto que nos conduce a descubrir la existencia de una propuesta superadora. Mientras haya proyectos creativos subsiste la esperanza. Porque la esperanza es tener proyectos. Lo opuesto a la esperanza no es la desesperanza, sino la desesperación. La desesperación es la impotencia que nos detiene de soñar y nos impide abrazar utopías. En la desesperación hay sólo decepción, pesimismo y des- moralización. Pero en la visión simbólica de una tierra prometida puedo mejorarme y mejorar las angustias, superarme y superar los disgustos. Siempre hay un mundo y un futuro más atractivo. Y eso le da sentido a cada vida.

4. Sinaí. Para llegar a una tierra prometida, hay que cruzar el simbólico camino del deshabitado paso del Sinaí. No hay modo de ir de aquí para allá sino atravesando por no- ches inhóspitas y días sofocantes, por fríos intensos y calores asfixiantes. La metáfora del desierto no es ir y venir, sino ir de aquí hacia un destino. Ese destino es una construcción individual y colectiva.

Encontrar sentido profundo a las fiestas, resignificando cada año su celebración, implica el ejercicio creativo de rescatar dimensiones ocultas. Y esas dimensiones ayudan a nortear la brújula para que el mundo pueda volver a un cauce de armonía. Para ello necesitamos recuperar el sentimiento de lo sagrado. Que pueda la fiesta de Pesaj conducirnos e inspirarnos a enraizar lo más bello de nuestra tradición que guarda memorias y símbolos trascendentes que nos enseñan lo profundo de la vida, es decir la confianza arraigada en la historia y en el futuro.