2.600 jovenes en el colegio marin de san isidro

Rezos y alegría en la Pascua Joven

Por: María Montero

Como cada año, chicas y muchachos participaron de un retiro-campamento durante Semana Santa.
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Si algo caracteriza a la juventud son sus ganas de divertirse, asociadas casi siempre al boliche o a la noche. Lo novedoso esta vez es que miles de jóvenes eligieron pasar los cuatro días de Semana Santa en el Colegio Marín de San Isidro para vivir la “Pascua Joven”. Las jornadas reunieron a 2.600 chicos entre 16 y 22 años de la zona y de Trenque Lauquen, Tandil, Venado Tuerto y EE. UU., Chile y México. “Pascua Joven” es un retiro- campamento abierto organizado por la Pastoral Juventud de San Isidro desde 1988, con el fin de que profundicen la fe y redescubran la alegría de la Pascua.
Acostumbrados al alboroto de miles de jóvenes reunidos, no extraña que muchos dijeran que la experiencia más fuerte fue el total silencio en la oración.
“Aunque este año pude profundizar mucho más -dice Luz (17)- me siguió impresionando ver a más de dos mil chicos arrodillados y en silencio; es una sensación única”. “Es cierto -coincide Pedro (17)- cuando llegás no te imaginás que va a ser algo tan ‘groso’; es increíble ver a miles de personas arrodilladas por lo mismo”.
Luz también rescata el buen humor que hubo en el ambiente. “Era impresionante porque dormíamos mal, nos levantábamos temprano, había que hacer fila para ir al baño, lavarse los dientes, comer y todo el mundo estaba feliz, y eso también te contagia la felicidad”. A Facundo (16) le costó tomar la decisión de participar porque su familia había programado un viaje “pero todos decían que estaba tan bueno, que fui”, dice. Su experiencia fue similar a la de los demás.
“Me impresionó la onda, el buen humor contagioso de todos y ahora -afirma-, trato de llevar eso a lo cotidiano siendo más paciente”. Las 35 personas que forman el equipo organizador (31 jóvenes, 2 sacerdotes y 2 religiosas) comienzan a planificar el retiro en agosto del año anterior, teniendo en cuenta qué les pasa a los jóvenes en estos tiempos. De la idea central se desprenden luego las dinámicas y determinadas actitudes que buscan despertar en ellos.
El padre Francisco Peña, uno de los organizadores, explica que “para muchos chicos es su primera vez en las celebraciones propias de Semana Santa, porque siempre vivieron esos días como de vacaciones, para salir con amigos”. Otros, si bien participaban, lo hacían por convención.
“En mi caso, iba a misa en Pascua y pensaba ‘qué bajón, dos horas acá’ -dice Marcos (16)- y en el retiro pasaban tres horas y pensaba ‘¡por favor, no quiero que termine!’. Y otra cosa que me gustó -agrega- fue compartir todos mis problemas con mi grupo, gente que no conocía y que podía decirle cosas muy íntimas. Después de esos días los sentía tan amigos que podía tenerles toda la confianza”, asegura.
Para Pedro fue muy bueno compartir la realidad que viven otros chicos. “Uno vive su vida, va a un colegio privado, tiene comida todos los días, pero hay quienes están en otra realidad y son gente increíble, humilde y re-solidaria”.
“Este año hubo 160 becados -explica el padre Francisco- y eso es bueno, porque especialmente en San Isidro, que hay tanta diferencia social, Pascua Joven nos abre la cabeza y el corazón para ver que hay chicos igual de maravillosos, con la misma necesidad de ser escuchados y de abrirse a los demás. Esto -concluye- para todos por igual, es muy sanador”.