Martes 16.06.2026

El defensor de la vida y la esperanza

San Ramón Nonato, patrono de las embarazadas y los recién nacidos

El santo recibió el apelativo que proviene del latín nonnatus porque nació mediante una rústica cesárea, cuando su madre ya había muerto. Durante su vida, liberó esclavos en el norte de África y habría ayudado a muchas mujeres en trabajo de parto.
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Cada 31 de agosto, la Iglesia celebra a San Ramón Nonato, a quien muchas mujeres encomiendan su embarazo. Este santo es conocido desde hace siglos como el protector de las futuras mamás, de las parturientas y, también, de los recién nacidos.

El apelativo “nonato”, término que proviene del latín nonnatus (no nacido), le fue dado por la manera en que Ramón llegó a este mundo: fue extraído, mediante cesárea, del útero de su madre cuando esta se hallaba muerta. En virtud de aquel singular hecho, la tradición le ha conferido a San Ramón el título de “patrón de las embarazadas, parturientas, parteras y recién nacidos”.

Durante su vida, además de liberar esclavos en el norte de África, habría ayudado a muchas mujeres en trabajo de parto, sin tener conocimientos médicos. Por eso, esta colaboración siempre fue tenida por milagrosa.

Ramón nació en Portell, cerca de Barcelona, alrededor del año 1204. Su madre había muerto y el bebé fue extraído de su vientre, al parecer, por acción del vizconde de Cardona. Con los años comenzaron a llamarle Nonato.

Su padre lo autorizó a ingresar a la orden de los mercedarios que, pocos años antes, había creado San Pedro Nolasco. Según la biografía de la Iglesia, sucedió a San Pedro Nolasco como “redentor o rescatador de cautivos” y para cumplir con esa misión fue enviado al norte de África.

Ramón fue ordenado sacerdote en 1222 y sirvió como superior en varias comunidades de su Orden durante varios años. Llegado el momento, fue enviado como “rescatador de cautivos” a África del Norte. La Orden le proporcionó una importante suma de dinero que el sacerdote entregó a los árabes como pago del rescate de varios cristianos. Pero un día se le acabó el dinero y entonces tuvo que cambiar de estrategia.

Sin dinero, comenzó a ofrecerse a sí mismo como rehén para lograr la libertad de cautivos. Esta actitud no fue muy recibida y el santo fue tratado con crueldad, aunque logró caminar por las calles para confortar a los cristianos y convertir a algunos musulmanes.

Por su labor evangelizadora, las autoridades lo condenaron a muerte, pero San Ramón Nonato continuó con ella. Con su testimonio, suscitó muchas conversiones, incluso entre los no cristianos, algo que enfureció terriblemente a sus carceleros musulmanes, quienes lo mandaron torturar en diferentes oportunidades. Resistió los azotes y, durante ocho meses, también soportó que le perforaran los labios para colocarle un candado en la boca (imagen con la se lo representa en muchas pinturas).

Finalmente, después de ocho largos meses los que San Ramón Nonato tuvo que pasar en esta situación, hasta que Pedro Nolasco pudo enviar a otros miembros de la Orden a rescatarlo.

Regresó a la Península ibérica, donde, en 1239, recibió el título de cardenal por el papa Gregorio IX, quien, meses más tarde lo convocó a Roma. En 1240 inició el viaje, pero solo llegó a Cardona, a unos diez kilómetros de Barcelona, donde murió el 31 de agosto.

El papa Alejandro VII autorizó su culto en 1657. Sus reliquias permanecen en el convento de San Ramón de Portell, conocido como “el Escorial de la Segarra” debido a sus dimensiones.

En el barrio porteño de Villa Luro, desde 1939, la parroquia dedicada a San Ramón Nonato recibe, cada 31 de agosto, a mujeres embarazadas que buscan su protección para que el parto resulte exitoso.

El 31 de agosto de 2020, el Papa Francisco envió un mensaje a la comunidad mercedaria del Santuario San Ramón Nonato en Buenos Aires (Argentina) con motivo de su fiesta.

En la misiva, el Papa Francisco recomendó a los matrimonios rezar a este santo cuando quieren tener un hijo. “Cuando en la Audiencia algún matrimonio me pide la bendición para que venga un hijo, les digo que recen a San Ramón Nonato, y si son de la Argentina les recomiendo que pasen por el santuario de la calle Cervantes. Como ven, los tengo presentes”, aseguró entonces el fallecido Pontífice.

Oración a San Ramón Nonato para pedirle su protección:

¡Oh! Glorioso San Ramón, a cuyo poder sometió Dios la tierra y los elementos, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, hallando en vuestra poderosa intercesión, abogado las doncellas, sucesión las casadas, defensa los que se ven calumniados, cosecha los labradores, puerto los náufragos, redención los cautivos, vista los ciegos y fin todos los males; por aquel vuestro ardiente deseo de recibir el Santísimo Sacramento, que obligó a Jesucristo a daros de sus benditas manos la sagrada Comunión, os suplico intercedáis por mí para que merezca frecuentar este celestial convite, y recibirle por Viático al fin de mi vida, y sobre todo que pueda obtener la gracia especial que os pido y la eterna felicidad de la gloria.
Amén.


Oración a San Ramón Nonato para un feliz parto:

Oh excelso patrono, San Ramón, modelo de caridad para con los pobres y necesitados, aquí me tenéis postrado humildemente ante vuestros pies para implorar vuestro auxilio en mis necesidades. Así como era vuestra mayor dicha ayudar a los pobres y necesitados en la tierra, socorredme, os suplico, oh glorioso San Ramón, en esta mi aflicción. A vos, oh glorioso protector acudo para que bendigáis al hijo que llevo en mi seno. Protegedme a mí y al hijo de mis entrañas ahora y durante el parto que se aproxima. Os prometo educarlo según las leyes y mandamientos de Dios. Escuchad mis oraciones, amante protector mío, San Ramón, y hacedme madre feliz de este hijo que espero dar a luz por medio de vuestra poderosa intercesión.
Así sea.


Fuente: Clarín y ACI Prensa