LA RELIGIOSA ES FAMOSA EN ESPAÑA POR SUS OBRAS SOLIDARIAS

Sor Lucía, la monja tucumana que va a Ucrania a buscar heridos

Por: Lara Salinas

Acuerda con los militares ucranianos la apertura de corredores humanitarios y los traslada en ambulancias que ella consigue. Ya fue siete veces desde el inicio de la invasión.
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La monja tucumana sor Lucía Caram se reunió la semana pasada con los militares y el Servicio de Emergencias de la ciudad ucraniana de Leópolis. El objetivo del encuentro fue ponerse de acuerdo para formar un nuevo corredor humanitario desde este viernes hasta el martes y así poder entregar equipos de reanimación y antibióticos, buscar a los heridos en 15 ambulancias, llevarlos hasta la frontera y, desde allí, trasladarlos en avión a España, para brindarles atención médica.

“Nos hemos comprometido a llevar a 25 niños que han sufrido a causa de la guerra para poder hacer cirugías reconstructivas en España –afirmó en diálogo telefónico con Valores Religiosos al terminar la reunión–. También, a traer 69 ambulancias, un objetivo que los rusos destruyen con sus ametralladoras. Hoy me pedían si me podía llevar a España a algunos que habían perdido un ojo o los dos ojos a causa de la metralla”.

Este será el octavo viaje al país que emprende la monja, que no deja de sorprenderse por el contraste entre los que proporcionan insumos para la guerra y los que intentan salvar vidas: “Me impresiona tremendamente cuando vamos en la carretera hacia Ucrania y vemos convoyes de armamento muy grandes que están entrando al país y, por otro lado, las ambulancias, más pequeñas, intentando llevar ayuda humanitaria”.

Sor Lucía es muy popular en España. Además de su trabajo solidario, tiene fuerte presencia en las redes sociales de Twitter, Instagram y Tik Tok, y también en los medios masivos de comunicación. Estuvo en la radio y fue cocinera en la televisión. Fue invitada a participar en muchos programas, en los que habló de temas que despertaron polémica en los sectores más conservadores. Además, dio charlas motivacionales en ámbitos no religiosos, en las que promovió su compromiso por la caridad, su urgencia por contribuir a la humanización de la sociedad. ¿Una monja de clausura puede hacer todo eso? Parece que la respuesta es sí: puede eso, y mucho más…

Por si todo esto fuera poco, ella también fue escritora de varios libros. En uno de ellos, su autobiografía Mi claustro es el mundo, narra su niñez en Tucumán, en una familia perteneciente al Opus Dei; cómo a los 18 años tomó los hábitos y optó por la vida contemplativa de las dominicas, para abrazar el estilo de vida de las monjas de clausura a pesar de su espíritu rebelde y expansivo.

Desde 1989, sor Lucía vive en España y desde 1994 reside en el Convento de Santa Clara de Manresa en Barcelona, Cataluña, donde es la priora en la actualidad. Hace un par de años, ella y sus compañeras se plantearon la posibilidad de dejar de ser de clausura para abocarse a tareas para la comunidad, especialmente salir en auxilio de los más necesitados. Junto a las otras hermanas, sor Lucía lanzó un proyecto tras otro destinado a brindar ayuda a las familias que están en situación de marginalidad y pobreza, a refugiados y a enfermos. No solamente inició la Fundación Convento de Santa Clara, sino que también impulsó otras organizaciones sociales.

Sor Lucía es muy apreciada por los suyos. Incluso, en su ciudad de residencia recibió el premio “Catalán del año” en el 2014 por su activismo social. Pero también fue duramente criticada. Se la ha tildado de “farandulera” y “hereje”. Sin embargo, nadie discute los resultados de sus acciones: que sea una figura pública atrae la atención sobre las obras que se hacen desde su Fundación. Con su presencia mediática visibilizó los distintos proyectos que encabeza; así llegó a más de 100 empresas solidarias que realizaron aportes económicos y a personas que colaboran porque simpatizaron con ella, como Lionel Messi, con quien estableció una amistad mientras el astro del fútbol jugaba para el Barcelona.

Con el estallido de la guerra comenzaron a llegar al convento familias provenientes de Ucrania. En una manifestación por la paz, en la que los refugiados se unían para alzar su voz, ella sintió que ese pedido de auxilio calaba en lo más profundo de su corazón. Entonces, decidió involucrarse con la causa y viajar a ese país, sin saber bien cómo podía ayudar.

“La idea de hacer corredores humanitarios surgió cuando al principio empezamos a trasladar a personas que salían para España. Ahora están acogidas junto a sus familias. Se les ha dado trabajo; la mayoría no ha regresado, sino que está intentando integrarse y los chicos están escolarizados”, explicó Caram, que trabaja codo a codo con las fuerzas armadas ucranianas, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, la Asociación de Voluntarios de CaixaBank y la Asociación Mensajeros de la Paz que lidera el también popular padre Ángel García para lograr esta tarea.

“En este último tiempo he visto el drama de la guerra por la cantidad de gente mutilada. Hemos trasladado a muchos jóvenes, a quienes les han arrancado las piernas o los brazos. Y hoy precisamente me pedían el traslado de un joven al que una mina le arrancó las dos piernas y los dos brazos. Esto es la guerra: este sufrimiento insoportable hace que yo vuelva y le pida a todo el mundo que nos siga ayudando, que no nos olvidemos de lo que está pasando”, afirmó Lucía.

También desde sus redes pide a todo aquel que se sienta interpelado por su mensaje que contribuya a continuar esta misión con una ayuda económica a voluntad, ingresando a la web de la Fundación Convento de Santa Clara.

“Se han habilitado en estas últimas semanas cinco hospitales de campaña en las zonas más castigadas –explicó–. Cada uno tiene más de 200 heridos. Un general me decía hoy que a Leópolis han llegado trenes llenos de heridos; hay muchísima gente que está mutilada. Lo peor está pasando en este momento: los rusos están siendo particularmente agresivos y macabros en las torturas que están haciendo”.

Con el talento para la comunicación que la caracteriza, ella se dirigió mediante mensajes en las distintas redes sociales al presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez para pedir su ayuda: “Nuestro objetivo es abrir corredores humanitarios, llevar ambulancias totalmente equipadas con los medicamentos que nos piden y, al regresar, trasladar heridos. Por eso he pedido al Gobierno español un avión sanitario para poder llevar a aquellos que están más desestabilizados, pero hasta ahora no he tenido respuesta”, dijo Caram.

Su compromiso con las víctimas de la guerra se refleja en sostener en el tiempo la decisión que tomó: “No voy a dejar de venir a Ucrania hasta que llegue la paz y hasta conseguir ayudar a la gente, lo más que se pueda. Ucrania se está desangrando. Es un dolor inmenso escuchar el relato de los militares, de los servicios de emergencia y de los heridos. La guerra no son números, cifras, ni estadísticas; son historias dramáticas”.

“En la guerra todos perdemos –advirtió sor Lucía–. Aquí ha perdido la humanidad, esto es insoportable. Y lo único que se puede decir es que por favor pare la guerra y que dejemos de distraernos en tonterías, que trabajemos hasta que de una vez por todas estalle la paz en nuestros corazones y en el mundo”.