OPINION - AUTOR: DANIEL GOLDMAN

Talmud: El pilar del saber hebreo

Por: Daniel Goldman

Compendio de los debates entre rabinos de la antigüedad, es tradición leer una página por día
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¿Quién es sabio? La tradición judía da por lo menos dos respuestas. Una de ellas dice: “el que aprende de todo semejante”, es decir, que no se adquiere la instrucción exclusivamente del conocimiento bibliográfico, sino fundamentalmente del contacto y la interacción con los seres humanos. La segunda dice: “aquel que observa al recién nacido”, lo que significa que lleva ese título honorífico aquel individuo que apuesta al futuro y adelanta los escenarios en ciernes, cifrando esperanza en el devenir. Ambas respuestas las aprendemos de un conjunto de libros que se transformaron en pilar del conocimiento hebreo llamado “Talmud”. Es prácticamente una enciclopedia que recoge las polémicas y discusiones que tuvieron los rabinos de la antigüedad y que fueron transmitidas en forma oral de generación en generación hasta llegar al siglo V de nuestra era, fecha en que los maestros Rabina y Rab Ashi, por temor a que se perdiese tanta calidad de conocimientos, decidieron compilarla por escrito. La importancia de estos textos conquistó en el ideario judío un lugar tan trascendental que a esta literatura se la decidió llamar “Torá Oral”, la cual acompaña la llamada “Torá Escrita” (los 5 primeros libros de la Biblia). Su profundización e investigación ocupa una de las esferas más distinguidas del pensamiento judío. Una costumbre arraigada entre quienes estudiamos este texto es el de leer cotidianamente una de sus páginas. Como el Talmud contiene 2711 folios, la duración de su lectura puede llevar siete años y medio. Concluido este ciclo se comienza nuevamente. La práctica de fomentar que todos los judíos del mundo analicen simultáneamente las mismas páginas comenzó en el año 1923. Hace pocos días concluyó un nuevo ciclo, lo que convocó en varias ciudades del mundo a poder celebrar la terminación de su lectura y su seguido reinicio.