Miércoles 23.06.2021

JUDAISMO - AUTOR: TZVI BAR ITZJAK

¿Tatuarse o no tatuarse?

Los rabinos del Talmud sostienen que si un hombre marca algo de manera permanente en su piel es culpable de realizar un acto de paganismo.
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Como en otros temas también, aquí surge la pregunta ¿Qué tendrán que ver los tatuajes con las tradiciones religiosas? Mucho. La prohibición de los tatuajes se encuentra en la Biblia: “No haréis incisiones en vuestra carne por los muertos; ni os haréis tatuaje”. (Levítico 19:28). De la segunda parte
de este versículo deriva la prohibición general a este acto.
Pero para añadir un poco de polémica, vale la pena recordar las investigaciones de Aaron Demsky, de la Bar-Ilan University, quien sugiere que el tatuaje puede haber sido permitido en los primeros tiempos bíblicos. Cita, entre otras, las siguientes referencias bíblicas: “Mira, yo te he grabado en las palmas
de mis manos “ (Isaías 49:16), y “es una señal de la mano de todos que todos los hombres pueden conocer su quehacer” (Job 37:7). Si bien estas palabras pueden ser puramente metafóricas.
Demsky apunta que podrían ser tomadas literalmente como ejemplos de tatuajes que eran aceptables en los tiempos bíblicos.
Ahora, volviendo a las fuentes clásicas, los rabinos del Talmud sostienen que si un hombre marca algo de manera permanente en su piel es culpable de  realizar un acto de paganismo. Tiempos más tarde, Maimonides, el reconocido rabino español del siglo XII, ve con claridad el origen de esta prohibición como un freno a la idolatría, independientemente de la intención del hecho, ya que el tatuaje era una costumbre entre los paganos.
En nuestros días, las responsas rabínicas entienden que la prohibición de toda forma de tatuaje, más allá de su propósito, debe mantenerse. Además del hecho de que el judaísmo tiene un reciente antecedente de terrible conf licto con el símbolo del tatuaje, ya que los nazis en los campos de concentración
grababan en los brazos de los judíos números para identificarlos, el mismo se torna aún más desagradable en un sociedad hedonista que amenaza  Constantemente la idea de que hemos sido creados a imagen de Dios y que nuestro cuerpo tiene que ser visto como un don precioso en calidad de préstamo, el cual se encarga a nuestro cuidado, y no para hacer con él lo que nos venga en gana.