JUDAISMO - AUTOR: TZVI BAR ITZJAK

Tiempo de libertad

Las lecturas de la Pascua judía, que se celebra del 19 al 26 de este mes, invitan a tener sensibilidad para saber valorar los tiempos sin esclavitud.
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Hace algunas semanas que en las sinagogas de todo el mundo se leyó en la Torá, del Pentateuco, el libro de Exodo cap. 12 que dice “Este es el inicio del primero de los meses del año”. Según este versículo, el calendario bíblico desarrolla la idea de enlazar todo comienzo con el concepto de libertad.El mensaje más elevado de esta celebración es el hecho de haber salido de la esclavitud. 
La idea es clara: para el esclavo el tiempo no es una categoría a ser tomada en cuenta, ya que no diferencia entre momento de regocijo y momento de labor, de tiempo sagrado y profano. Añaden los sabios de la literatura rabínica que el acto de confundir, de no saber distinguir el tiempo, transforma al hombre en un ser tedioso, áspero, desagradable. Y a propósito de ello, cuando los hebreos partieron de Egipto y caminaron por el desierto rumbo a la Tierra Prometida, una y otra vez se revelaron contra Moisés. En todo instante buscaban motivos para liberarse de la libertad que Moisés les había impuesto al sacarlos de Egipto. En esa perspectiva consideraban buena la vida de esclavos transcurrida.
Cuenta el texto que constantemente demandaban algo de su líder, buscando pretextos para la protesta. Una vez, sedientos, llegaron a un lugar y ahí hallaron agua, pero “no pudieron beber de ellas, porque amargas eran” (Exodo 25:23). Jugaremos con una sutileza: “aguas” en el idioma hebreo se dice “maim”, y es una palabra plural masculina. Por lo tanto el versículo debe leerse “amargos eran”. Enseñó un gran maestro que la amargura no hacía referencia al agua sino a que los esclavos eran los amargos y proyectaban su amargura en el agua. Por eso, libertad implica sensibilidad para disfrutar con alegría de los tiempos que nos otorga la existencia, siendo conscientes de cada momento. La forma de festejar ese instante de libertad, en la tradición judía se realiza a través de una reunión familiar, en la que se va contando con lujo de detalles cómo fue la epopeya de la mítica salida de Egipto. A esa noche se la denomina “Seder”. La palabra “Seder” significa orden, principio básico de la comunicación. Si no podemos escuchar al otro en su relato, nos resulta imposible comprender el profundo sentido del tiempo, el mensaje histórico y contemporáneo de la libertad. El libro que se utiliza en esta reunión se lo conoce como “Hagadá” y contiene una cronología que va desde los tiempos bíblicos, en el que incluye partes del  entateuco,el Talmud, poemas del medioevo, y hasta recuerdos actuales que nos permiten vivenciar la historia de manera más honda.