Encuentro sin grietas en la catedral platense

Tucho Fernández reúne a dirigentes políticos en un homenaje al Papa

El arzobispo sintetizó las encíclicas Laudato si' y Fratelli tutti, y llamó a dejarse interpelar por las enseñanzas de Francisco a favor de la cultura del encuentro y el diálogo. Estuvieron el gobernador Kicillof, funcionarios, legisladores e intendentes.
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El arzobispo de La Plata, Víctor Fernández, llevó a cabo este jueves en la catedral platense un acto de adhesión al papa Francisco, que tuvo como principal objetivo compartir al mensaje social del pontífice tomando como base las encíclicas Laudato si' y Fratelli tutti, para poder aplicarlas en la región.

El encuentro contó con la participación del gobernador bonaerense Axel Kicillof y los intendentes Julio Garro (La Plata), Mario Secco (Ensenada) y Fabián Cagliardi (Berisso). También fueron de la partida el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak; la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Estela Díaz; la presidenta del Instituto Cultural provincial, Florencia Saintout; la ministra de Ambiente, Daniela Vilar; el ministro de Trabajo, Walter Correa; la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez; el jefe de gabinete Carlos Bianco y los diputados provinciales Fabián Perechodnik, Julieta Quintero Chasman y Daniel Lipovetzky.

A casi diez años de la elección pontificia de Jorge Bergoglio, monseñor Fernández expresó: “Este acto quiso ofrecerle un homenaje que esta región le debía, porque ya está claro que Francisco es alguien que trasciende a la Iglesia Católica y que tiene un significado para todo el mundo. No podemos esperar a que ya no esté, para ofrecerle este acto de reconocimiento”.

“A esto se suma su testimonio de gran austeridad personal, sus iniciativas de ayuda en tantas situaciones del mundo, su cercanía a los últimos de la sociedad, a veces visitándolos, o incluso comiendo con ellos, y tantos gestos que hablan por sí mismos”, agregó.

Fernández destacó que cuando el Papa habla de una vida más austera para cuidar el medioambiente, “lo muestra con sus gestos. Cuando habla de lo importante que es cada ser humano, lo muestra haciendo amistad con el diariero, con el portero, con cada uno como si fuera el único ser de la tierra”.

“Más allá de las diferencias que podamos tener con Francisco en algunos temas, los argentinos no podemos dejar de reconocer una cosa: que uno de los nuestros se ha convertido en un icono mundial, en una figura a la cual el mundo presta atención, en una figura significativa como pocas”, sostuvo.

“Aunque tengamos distintas visiones políticas o religiosas, no podemos ignorar que su mensaje social nos interpela a todos, nos invita a hacernos preguntas, nos convoca a no olvidar la enorme dignidad que tiene cada persona humana”, continuó.

Posteriormente, el arzobispo platense invitó a recoger la enseñanza del Santo Padre en sus encíclicas sociales Laudato si’ y Fratelli tutti, y realizó una síntesis mostrando las claves profundas que atraviesan a cada una de ellas.

En relación con Laudato si’, monseñor Fernández explicó que “Francisco desde el comienzo manifestó su preocupación por la casa común, y enseguida aclaró que no es sólo una cuestión ecológica, es una cuestión social porque afecta la vida humana, y especialmente a los más pobres”.

A continuación resumió los cinco ejes que atraviesa el documento pontificio: el valor propio de todos los seres, el hecho de que todo está conectado, la verdadera calidad de vida, el poder humano descontrolado y los que no tienen poder.

Luego de una breve pausa musical, el arzobispo sintetizó el contenido de la encíclica Fratelli tutti, cuyos dos ejes -destacó-son "la apertura del amor a todos y la inviolable dignidad de cada persona humana”.

En ese sentido, además, explicó que para Francisco estos dos temas sostienen toda la enseñanza social de la Iglesia sobre cualquier cuestión que se analice. “Esta encíclica nos invita, también en nuestro país, a la cultura del encuentro y la amistad social, a un diálogo que respete las diferencias pero sea capaz de encontrar puntos de contacto para el bien común”, aseguró.

Al mismo tiempo, subrayó, que esta encíclica “convoca a reconocer la inmensa dignidad de cada ser humano, que no puede ser condicionada por el lugar de nacimiento, por los límites de la familia donde le tocó crecer, por su discapacidad o por cualquier otra circunstancia. A todos, debido a esa dignidad inalienable, les corresponde un techo que los cobije y la posibilidad de desarrollar sus capacidades, sobre todo porque el trabajo es el mejor camino para vivir de acuerdo con esa dignidad”.

Finalmente, monseñor Fernández agradeció a los presentes por participar del encuentro y por “dejarnos interpelar” por el mensaje de Francisco y propuso que a la distancia se hiciera llegar un aplauso fuerte al Papa; propuesta que fue acogida calurosamente por el auditorio.

Fuente: AICA y agencias