Con limitación de fieles y estrictas medidas

Último ritual en La Meca: Miles de musulmanes apedrean al diablo

Unos 60.000 peregrinos autorizados participaron del lanzamiento de piedras contra las columnas de las tentaciones del maligno. Los guijarros que se lanzan fueron previamente esterilizados y repartidos por las autoridades para evitar contagios.
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Decenas de miles de musulmanes realizaron este martes el último gran ritual de la peregrinación a La Meca o "hach" con el lanzamiento de piedras contra unas columnas que simbolizan el diablo, que fueron esterilizadas anteriormente y repartidas por las autoridades saudíes para evitar contagios del coronavirus.

Después de pasar la noche en la zona de Muzdalifa, al alba alrededor de 60.000 peregrinos se trasladaron al valle de Mina para arrojar guijarros, aunque sin recogerlos del suelo como solían hacer antes de la pandemia, cuando el número de participantes era además muy superior.

Hasta 2020, el ritual del lanzamiento de las piedras solía ser caótico y una muchedumbre se agolpaba frente a las columnas de las tentaciones del diablo en la zona de Mina, donde llegaron a producirse estampidas e incidentes mortales.

Sin embargo, desde el año pasado, cuando sólo a pocos miles de peregrinos se les permitió acceder a los santuarios, y también este año el ritual deja estampas mucho más organizadas, con los fieles manteniendo la distancia de seguridad mientras arrojan los guijarros.

Posteriormente, los peregrinos rezaron la oración del Aíd al Adha, que da comienzo a la festividad del sacrificio, en la que los musulmanes de todo el mundo matan carneros y otros animales, y comen su carne para recordar como Abraham ofreció la vida de su primogénito a Dios.

Para poner fin al hach, los peregrinos darán otras siete vueltas alrededor de la "Kaaba", un edificio cúbico en el que está custodiada una piedra negra que los musulmanes consideran un pedazo del paraíso y está ubicado en el patio de la Gran Mezquita de La Meca, donde arrancaron la peregrinación con otras siete vueltas.

Las autoridades han organizado la entrada de peregrinos a la Gran Mezquita a través de puertas específicas para cada grupo y de acuerdo con las normas preventivas frente a la pandemia, que ha cambiado sustancialmente este multitudinario evento religioso.

En un discurso televisado a primera hora de hoy, el rey saudí y custodio de los santos lugares de La Meca y Medina, Salman bin Abdelaziz, felicitó a los ciudadanos por el Aíd y elogió el compromiso de los peregrinos con las normas de salud durante el hach.

Arabia Saudí recibía antes de la pandemia a unos dos millones de peregrinos de todo el planeta, pero este año sólo 60.000 personas residentes en el reino y vacunadas han podido realizar este ritual obligatorio para todo musulmán una vez en la vida, si sus condiciones de salud y económicas se lo permiten.

Fuente: EFE