INTERRELIGIOSO - AUTOR: RICARDO RIOS

Un ejemplo de convivencia entre credos con sello bien argentino

A poco más de dos meses del viaje del Papa a Tierra Santa, 45 personalidades argentinas cristianas, judías e islámicas llevaron su mensaje de diálogo y de paz por Medio Oriente, y cerraron la gira con un emotivo encuentro con Francisco en el Vaticano
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Jordania fue otro lugar mágico en nuestro viaje: desde la Mezquita Central, pasando por el histórico Monte Nevo y hasta la mítica Ciudad de Petra, recorrer este país, solidificó aun más el espíritu del grupo. Un párrafo aparte para nuestro guía hispano parlante Nabil, quien nos manifestó que en 30 años de guía nunca había tenido un grupo así y que nos tuvo una paciencia única al grito de ¡Ánimo!".
Recuerda el episodio Omar Ahmed Abboud, una de las 45 personalidades islámicas, cristianas y judías argentinas que el mes pasado llevaron por Medio Oriente su mensaje a favor de la concordia y la tolerancia entre los cultos.
La gira, idéntica en su ruta a la que realizará el Papa (Israel, Cisjordania y Jordania, entre el 24 y el 26 de mayo) culminó con una visita al Vaticano, donde fueron recibidos por Francisco en la residencia Santa Marta.
Las palabras del Pontífice parecieron remitir en un punto a aquella misma sensación de perplejidad que confesó tener el guía jordano tras convivir unos días con una comitiva tan heterogénea como infrecuente.
"Estoy conmovido de saber que judíos, católicos y musulmanes viajaron juntos por Jerusalén, Ramallah, Ammán y hayan llegado a Roma para encontrarnos al fin de este viaje", dijo el jefe de la Iglesia católica.
La satisfacción de Francisco por el emprendimiento de esta misión organizada por el Instituto de Diálogo Interreligioso, que contó con la adhesión del Congreso Judío Latinoamericano (CJL) que encabeza, Claudio Epelman, no reconoce otra razón que la de su propio pensamiento: el Papa argentino es probablemente el principal abanderado en el mundo del acercamiento entre los distintos credos. La interreligiosidad fue, por otra parte, uno de los rasgos más salientes de Jorge Bergoglio como obispo y cardenal después.
En ese sentido, el sacerdote Guillermo Marcó reveló que en ese encuentro en Santa Marta, el Papa les anticipó que en su visita a Tierra Santa, estará acompañado "por un judío y un musulmán", dando cuenta de la vocación papal por estimular el entendimiento y la unidad en una de las regiones más castigadas históricamente por conflictos con componente religioso.
"Todo esto se materializó por quienes decidimos dar un testimonio tanto de fe como de argentinidad. Si, de argentinidad, ya que en estas latitudes el diálogo es una construcción hija de la voluntad de los hombres que ven en este emprendimiento un camino de paz", dijo a VR el islámico Abboud, cofundador junto al Padre Marco y el rabino Daniel Goldman del Instituto del Diálogo Interreligioso.
"La tarea que realiza el Instituto permite que la Argentina hoy pueda ser un símbolo de aquella fraternidad que debe existir entre los pueblos", apuntó Goldman.
La peregrinación por Medio Oriente tuvo una agenda muy intensa. Hubo reuniones con el primer ministro de Palestina, el presidente de Israel, el Patriarca Latino de Jerusalén, diputados del Parlamento israelí, etcetera. Los musulmanes tuvieron la satisfacción de poder conocer al Imán de la Mezquita Al Aqsa.
La misión contó con las presencias, entre otros, del ex canciller y actual presidente del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI), Adalberto Rodríguez Guiavarini; el presidente de la DAIA, Julio Schlosser; Omar Helal Massud, ex presidente del Centro Islámico; empresarios como Gustavo Grobocopatel y Marcos Mindlin; el sindicalista Luis Cejas (viajantes); dos diputados de corrientes muy distintas: el rabino Sergio Bergman (PRO) y Carlos Kunkel (Frente para la Victoria); el titular del Instituto Cultura de la provincia de Buenos Aires, Jorge Telerman, y el director jurídico de la ONG Un Techo para mi País, Lucas Randle.
Omar Al Kaddour, integrante de la delegación en su carácter de cristiano de origen sirio, consideró que "el Papa no es un árbitro, sino nuestro jugador principal en esta tarea del diálogo. Estamos asistiendo a una nueva era, la era de la fraternidad".