MUSULMANES

Un país del Cáucaso modelo de libertad y convivencia religiosa

Por: Ricardo Elía

A través de obras públicas, Azerbaiyán resguarda y restaura los lugares sagrados para los diferentes credos.
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Azerbaiyán es un país que durante más de 2500 años ha brindado refugio seguro a numerosas culturas y comunidades religiosas. En los últimos quince siglos, judíos, cristianos y musulmanes han convivido fraternalmente en esta nación del Cáucaso compartiendo tradiciones y costumbres milenarias con armonía y respeto mutuo.

Los judíos llegaron por primera vez a la Albania caucásica —la patria ancestral del Azerbaiyán moderno— en el siglo VI a. C., huyendo de la persecución del rey babilonio Nabucodonosor II que conquistó la ciudad de Jerusalén y destruyó el templo del rey y profeta Salomón en 586 a. C.

Desde entonces, la comunidad judía en Azerbaiyán ha practicado su religión y su cultura con la mayor libertad.

Azerbaiyán tiene una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo. La población de la Albania caucasiana que existió en su territorio desde el siglo IV a. C. hasta el siglo VIII d. C., profesó el Cristianismo junto con el Zoroastrismo.

Con la llegada del Islam a Azerbaiyán en el siglo VII d. C., la convivencia religiosa aumentó considerablemente. Los musulmanes reconocen a judíos y cristianos como las Gentes del Libro (la Biblia), es decir, los aceptan como hermanos en la fe de Abraham, el gran profeta monoteísta.

Husain Ali Jan, el fundador y soberano musulmán del Janato de Quba (noreste de Azerbaiyán) entre 1726 y 1758, sabio y generoso, estableció en 1742 en las inmediaciones de Quba, su capital, el llamado Pueblo Rojo, para albergar y proteger a los judíos montañeses locales.

Esta localidad, habitada exclusivamente por judíos, se conoce como la “Jerusalén del Cáucaso”.

La restauración y reconstrucción de los monumentos históricos y religiosos como mezquitas, iglesias, sinagogas y templos ha sido una prioridad del gobierno de la República de Azerbaiyán desde su independencia en 1991.

Durante los últimos treinta años, la Iglesia Ortodoxa Rusa conocida como la Catedral de las “Santas Portadoras de Mirra”, la Iglesia Evangélica Luterana, o la Iglesia del Salvador en Bakú, capital de Azerbaiyán, fueron renovadas con fondos provistos por el Estado.

Un caso similar ha sido la Iglesia Armenia de San Gregorio el Iluminador en Bakú que contiene una biblioteca con más de 5000 valiosos manuscritos armenios. En abril de 2010, el Catholicós Karekin II, Patriarca Supremo de la Iglesia Apostólica Armenia, visitó la iglesia y oró y cantó allí himnos medievales.

Igualmente, han sido restaurados y declarados patrimonios histórico-arquitectónicos del estado diversos santuarios como el “Templo del Fuego” (Ateshgah) en los suburbios de Bakú. En los últimos veinte años dos sinagogas fueron construidas en Bakú: la Sinagoga de los Judíos Ashkenazíes en 2002, y la Sinagoga de los Judíos de las Montañas (conocidos como Juhurim) en 2010.

En 2006, fue construida la Iglesia de la Inmaculada Concepción de la Virgen María en Bakú. El 29 de abril de 2007, la nueva iglesia fue consagrada por el Nuncio Apostólico en Azerbaiyán, Monseñor Claudio Gugerotti.

En el año 2017, para conmemorar los 130 años de su establecimiento, fue reconstruida la Iglesia Ortodoxa Rusa de Alejandro Nevski en la ciudad de Ganyá (en el noroeste de Azerbaiyán). Este templo fue construido en 1887 en el estilo arquitectónico bizantino con el uso del ladrillo llamado plinfa.

En el exterior, Azerbaiyán ha financiado diversos proyectos de restauración religiosa que abarcan las catacumbas del Vaticano, las iglesias románicas en Francia y los vitrales de la Catedral de Estrasburgo.

El 6 de marzo de 2015, el presidente de la República de Azerbaiyán, Ilham Aliyev y la primera dama Mehriban Aliyeva se reunieron con el papa Francisco en el Vaticano.

El 2 de octubre de 2016, el papa Francisco, durante su visita a Azerbaiyán, elogió a esta nación como un modelo de tolerancia religiosa.

El 22 de febrero de 2020, el presidente Ilham Aliyev y la primera dama Mehriban Aliyeva se reunieron nuevamente con el papa Francisco en el Vaticano.

En esa ocasión, el papa Francisco destacó el trabajo de renovación realizado por la Fundación Heydar Aliyev en el Vaticano, enfatizando que la Iglesia Católica nunca olvidará el trabajo de restauración realizado por Azerbaiyán, respecto a las catacumbas de los santos Pedro y Marcelino en el Vaticano entre 2012 y 2016.

En marzo de 2021, se firmó un nuevo acuerdo de cooperación entre la Fundación Heydar Aliyev y el Consejo Arqueológico de la Santa Sede para la restauración de las catacumbas de Santa Commodilla.