DEFINICIÓN DEL LEGADO PAPAL

“Un patriota ejemplar que iluminó el orden temporal con la luz del Evangelio”

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El reloj marcaba las 10,39 del sábado pasado cuando se descubrió la imagen de Mamerto Esquiú en medio del júbilo de los catamarqueños con vivas y aplausos. Era la exteriorización de que su hijo dilecto había sido declarado beato, el peldaño anterior a la santidad. Y el reconocimiento, en palabras del legado papal a la beatificación, el cardenal Luis Villalba, a “una de las grandes figuras de nuestro país por su patriotismo ejemplar que iluminó el orden temporal con la luz del Evangelio”.

Las restricciones sanitarias por la pandemia -que habían determinado la postergación de la beatificación- obligaron a acotar la
presencia en la ceremonia que se realizó en la explanada de la iglesia San José de la localidad de Piedra Blanca -cercana a la capital de la provincia-, donde nació el fraile. Un millar de fieles se ubicaron guardando la distancia social, mientras que muchos otros siguieron la ceremonia en un predio cercano, donde de instalaron pantallas gigantes.

La causa de canonización de Esquiú se había iniciado en la década del ’20 del siglo pasado e ingresado a la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano en 1979. En 2006 fue declarado Venerable restando que se comprobara que Dios obró un milagro por su intercesión. Finalmente, en abril del año pasado la Santa Sede aceptó la curación inexplicable de una niña tucumana cuya madre apeló al fraile, entonces, el Papa Francisco firmó el decreto que lo declaraba beato.

“Esquiú fue un obispo pastor que se destacaba por su humildad, por su pobreza y por la austeridad de su vida”, dijo el cardenal Villalba -arzobispo emérito de
Tucumán- en la homilía de la misa de beatificación que fue transmitida en directo por televisión y por las redes sociales. “Esquiú fue un pastor que se entregó a los pobres al estilo de San Francisco”, agregó. Y completó: “Era infatigable en la asistencia a los enfermos y en la administración de los sacramentos”.

Al término de la celebración hubo una caravana con la imagen y una reliquia del nuevo beato desde la plaza San José hasta el predio lindante donde estaban el resto de los fieles. Por la noche hubo una vigilia en El Suncho, donde murió, y a la mañana una misa. Su festividad será el 11 de mayo, día de su nacimiento.