PROPUESTA INNOVADORA DE SCHOLAS OCCURRENTES

Una apuesta por jóvenes que mejoren la política

Por: María Montero

El Papa inauguró un curso de formación política. Participan 50 menores de 30 años de los cinco continentes.
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“Jóvenes, métanse en política y piensen en sus hermanos, vean qué ejemplo les pueden dar los refugiados, aprendan a escaparse de las presiones, de lo socialmente correcto, que a veces te van aprisionando con conductas que te van almidonando, te van impidiendo los sentimientos”. Con estas palabras, el papa Francisco abrió el año académico impartiendo la primera clase de la Escuela de Formación Política Fratelli Tutti. Una propuesta innovadora que busca remontar el desprestigio con que los jóvenes ven a la política y formar nuevos dirigentes.

La escuela está inspirada en la encíclica Fratelli Tutti (Hermanos todos), con el objetivo de crear una mirada renovada de la cosa pública que proponga nuevos paradigmas sin ningún sesgo partidario o ideológico.

El curso, impulsado por la fundación pontificia Scholas Occurrentes junto con la fundación española Liderar con Sentido Común, comenzó el pasado 25 de noviembre en Roma y se desarrollará durante 15 meses en forma presencial y virtual.

En esta primera camada hay 50 jóvenes menores de 30 años de 34 países, representando todos los continentes. Y además, una “comunidad virtual extendida” que se conformó
para que ninguno de los más de 300 aplicantes inscriptos quedara afuera de la escuela.

Entre los criterios de selección se tuvo en cuenta a personas que hubieran desarrollado o estén desarrollando capacidad de impacto en sus comunidades, que hayan mostrado una apertura al otro y promuevan la cultura del encuentro; también se consideró la variedad de procedencia nacional, la diversidad cultural y el equilibrio de género. Por lo que participan personas de diferentes culturas, sexos y religiones, provenientes del ámbito público, privado, social y popular con un recorrido diverso y con una profunda vocación al bien común. También migrantes, refugiados y con asilo político.

Uno de los argentinos es Esteban Vaca, de 18 años, estudiante de abogacía que vive en la Villa 31: “Me uní a esta propuesta –dice- porque todavía estamos a tiempo de darle oportunidades a los jóvenes, de capacitarlos y darles un futuro mejor”

En el caso de Lukambo Luundo, del Congo, actualmente refugiado en un campo de Kenya y creador de un club de iniciativa juvenil para luchar por el hambre y otros derechos básicos no garantizados en su comunidad, la motivación fue la de obtener nuevas ideas para adquirir recursos que estén disponibles localmente.

Por su parte, la chilena Vanesa Michelson, presidenta de la federación de estudiantes judíos de su país, cree que el intercambio y entendimiento con el otro son herramientas fundamentales para la fraternidad. La joven que logró unir después de 35 años a la comunidad judía y palestina chilena, confía que su participación en la escuela servirá para enriquecer sus habilidades y seguir trabajando en esta lucha.

La aspiración de los jóvenes que se postularon es liderar en sus ámbitos una cultura del encuentro favorecida por el diálogo y la unidad en medio de la diversidad. Este objetivo se une al sentido profundo de la escuela Fratelli Tutti, que es rehabilitar la política y orientarla al bien común iniciando un proceso que recupere la esperanza colectiva, inspirada en las palabras del papa Francisco.

Fue precisamente Francisco que en su discurso de lanzamiento de la escuela sostenía la búsqueda de la unidad para superar cualquier conflicto: “Una política que no es capaz de dialogar para evitar una guerra es una política derrotada, terminada, ha perdido su vocación de unidad, de armonía, incluso con opiniones diferentes. Por eso el diálogo es clave en la política, porque ahí se elaboran las cosas”.

La escuela Fratelli Tutti, dirigida por Juan Ignacio Maquieyra, licenciado en Ciencias Políticas por la UCA, cuenta con prestigiosos especialistas que abordarán temas como los nuevos retos de la política digital, la democracia directa, las nuevas economías, el impacto de las criptomonedas, y el desafío de conectar la virtualidad con la realidad. Sin embargo, el gran aporte que recibirán los participantes de esta escuela serán las experiencias, las prácticas que podrán hacer en las diversas comunidades que Scholas tiene en todo el mundo, para conocer de primera mano las realidades que viven las personas de cada lugar.